- Urgen alimentos a pesar de haber recibido ayuda
Luis Eduardo Martínez [email protected]
SAN JOSÉ DE BOCAY, JINOTEGA.- Las ratas siguen causando estragos en los territorios indígenas Miskito Indian Tasbaika Kum y Mayangna Sauni Bu, en el departamento de Jinotega, donde los lugareños resienten la falta de alimentos a pesar de haber recibido algunas donaciones por parte de Organismos No Gubernamentales (ONG).
La situación se está agravando porque cada vez que los indígenas intentan sembrar los roedores arrasan con los cultivos de arroz, maíz y frijol, que son los rubros que predominan en esta zona durante el ciclo de apante.
“Hemos sembrado hasta tres veces y los ratones no quieren dejar las siembras. Las huertas quedan limpias. Ahorita hay más ratas que nunca y no vamos a cosechar nada”, dice José Benito Acuña, un mayangna de la comunidad de Wina, en las riberas del Río Bocay.
Un estudio realizado hace dos semanas por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) indica que en algunas comunidades miskitas como Ulwaskin, Yakalpanani y Plis no había incidencia de ratas, pero en el resto del territorio Miskito Indian Tasbaika Kum y en todas las comunidades mayangnas la presencia de roedores supera el 53 por ciento.
Para Julio Espinoza, coordinador del Programa de Desarrollo Sostenible que impulsa en los territorios indígenas de Jinotega el organismo Centro Humboldt, “este 53 por ciento es alto, pero es menor que la incidencia registrada al principio (durante la época de postrera) en estas zonas, donde sí tenemos que iniciar un plan estratégico para combatir a las ratas y garantizar que haya producción (en la época de apante)”.
“Es fundamental que las comunidades indígenas siembren para que no estén dependiendo, ya en los meses venideros, de la ayuda externa”, añadió Espinoza.
ALIMENTOS ESCASOS
En algunas comunidades mayangnas como Wisuh, donde predomina la producción de granos básicos para el autoconsumo, las ratas afectaron casi la totalidad de los cultivos durante el ciclo de postrera, por lo que los 220 habitantes de esa comunidad ahora resienten la escasez de alimentos.
“Ahorita está escasa la comida”, dice Alba Luz Hernández Solís. Mientras carga a su único hijo llamado Harving, la joven de 19 años agrega: “Aquí comemos lo que hallamos: a veces yuca (cocida) con sal, a veces guineos y, cuando podemos comprar, a veces un poquito de arroz o frijoles”.
Por su parte, don Heliodoro Estrada, habitante de la misma comunidad, refiere que “casi no tenemos comida por esta situación de la plaga de ratones, pero en tiempo atrás que no había ratones siempre hemos sobrevivido con la ayuda de Dios y no ha habido problemas”.
“Ahorita, mucha gente ha sembrado hasta cinco veces, pero yo me puse de acuerdo con mi señora y le dije: ‘mire, no vamos a sembrar ahorita, vamos a dar tiempo para ver si a finales de diciembre ha pasado este daño’, entonces hasta ahora estoy alistando la huerta para sembrar. Tal vez nos hemos librado de esos ratones”, dice Estrada.
RECIBEN AYUDA
El último jueves, el Centro Humboldt entregó alimentos a 2,752 pobladores de 15 comunidades mayangnas. Según Julio Espinoza, representante de ese organismo, el donativo consistía en 182 quintales de arroz, 93 quintales de frijol, 137 quintales de azúcar y 93 quintales de harina; además de 110 bidones de aceite y 435 quintales de semilla de frijol y maíz.
Ese mismo día, el organismo identificado como Intervida también entregaba alimentos en algunas comunidades como Wisuh.
Marvin Siles, funcionario de Intervida, señaló que el donativo de ese organismo para los 220 pobladores de Wisuh consistía en 17 quintales de arroz, 9 quintales de frijol, 13 quintales de azúcar, 10 bidones de aceite y 9 quintales de harina.
En ambos casos, las provisiones alcanzarían para garantizar la alimentación de los indígenas por un período de aproximadamente 22 días.