La denuncia del diputado Navarro

María José Zamora

Las recientes declaraciones del diputado Wilfredo Navarro, aparecidas en el Diario LA PRENSA del 11 de diciembre, sobre el control que tiene el FSLN en el Poder Judicial y las graves acusaciones que hace contra este partido sobre el método que utilizan para financiar sus campañas electorales, no deja a nadie con la boca abierta. Cualquier persona que escuche las noticias, lea los diarios, sepa un poco de historia y tenga dos dedos de frente, es capaz de deducir o al menos sospechar lo mismo que el diputado Navarro afirma.

Lo que sí me deja con la boca abierta es la actitud que recientemente tienen algunos diputados del PLC, que de un tiempo a esta parte han comenzado a “darse cuenta” de las “diferencias” abismales que los separan de sus colegas del FSLN. Hasta unos pocos meses atrás la bancada liberal votaba al unísono con la sandinista, incluso se declararon opositores al gobierno de su mismo partido y lo que es peor, legislaron en contra de Nicaragua; se dedicaron a chantajear al Ejecutivo, a jugar con la institucionalidad democrática, a manosear la Constitución de la República a su gusto y antojo, a reírse de las protestas ciudadanas, a enriquecerse y a darse la gran vida, es decir, a retrasar el despegue económico del país que es la única forma de generar empleos y terminar con la pobreza.

Es lamentable que hasta ahora el diputado Wilfredo Navarro abra su boca para hacer este tipo de denuncias y más que lamentable, es vergonzoso, cuando han sido los mismos diputados del PLC quienes se han “repartido” con sus aliados del FSLN los poderes del Estado, irrespetando así la Constitución de la República y denigrando la labor legislativa a un simple arreglo entre pandillas.

Por lo anterior la honestidad de esta denuncia queda en entredicho porque quien la hace no tiene ningún respaldo moral, puesto que ha sido cómplice y partícipe en crear y mantener esa misma corrupción que hoy denuncia. Por otra parte los diputados del PLC “en cuanto doblan, repican” porque sus criterios no obedecen a reglas éticas y morales universales, sino a una interminable “negociación” con el carcelero de don Arnoldo Alemán.

Francamente no me extrañaría que esto fuera otro montaje más de los pactistas para vender una imagen a la opinión pública; donde los diputados del PLC toman el papel de los “buenos” y los sandinistas de los “malos” y así se les tendrá que agradecer a los “buenos” que denuncien a los “malos”; quienes se ven “obligados”, después de esta oportuna denuncia, a “sancionar” a los responsables de la desaparición de los 609 mil dólares de la Corte Suprema de Justicia. Se supone que ya con este “show” la ciudadanía quedará conforme y satisfecha, aún y cuando, de todas maneras, el dinero no aparezca.

Me parece que en Nicaragua ya llegó el momento de exigir a los políticos que respeten a los ciudadanos; ya no son aceptables las traiciones, los engaños ni las manipulaciones. El robo de los 609 mil dólares de la Corte Suprema de Justicia no son simples sanciones a los empleados menores lo que amerita, sino la destitución de todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que están involucrados directa o indirectamente en el caso. De nada sirve sancionar a unos cuantos de menor rango, si los responsables mayores siguen en sus jugosos y “honorables” puestos.

Si me equivoco y es cierto que al diputado Wilfredo Navarro de la noche a la mañana se le cayó la venda de los ojos y es cierto que la bancada del PLC, en este próximo año electoral, quiere lavarse la cara y trabajar por Nicaragua, que empiecen por desmontar el pacto en la Asamblea Nacional, que se vea el cambio; aprobando el impuesto al combustible para la reparación de carreteras, rechazando la Ley de Costas, que tanto daño le hará al turismo, rechazando el indulto a criminales y asesinos, por ejemplo. En resumen, que dejen de poner el futuro y el bienestar de Nicaragua en las manos de Daniel Ortega.

La autora es psicóloga

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