Una mujer pasa frente a propaganda electoral de la Concertación Democrática que encabeza la ex ministra de Defensa Michelle Bachelet.

Chile: ¿continuidad o giro hacia la derecha?

Chile vota mañana por su nuevo Presidente. La favorita es la socialista Michelle Bachelet, pero puede llegarse a segunda vuelta. Ella sería la primera mujer en el cargo Chile decidirá este domingo si apoya en la elección presidencial a la socialista Michelle Bachelet, avalando así 16 años de gobiernos de centro-izquierda después de la dictadura […]

  • Chile vota mañana por su nuevo Presidente. La favorita es la socialista Michelle Bachelet, pero puede
    llegarse a segunda vuelta. Ella sería
    la primera mujer en el cargo

Chile decidirá este domingo si apoya en la elección presidencial a la socialista Michelle Bachelet, avalando así 16 años de gobiernos de centro-izquierda después de la dictadura del general Augusto Pinochet, o gira a la derecha con Joaquín Lavín o Sebastián Piñera.

Bachelet, ex ministra de Defensa del presidente Ricardo Lagos, es la favorita para imponerse en la contienda electoral y convertirse en la primera Presidenta de la historia de Chile, aunque las encuestas indican que no alcanzará el 50% necesario para evitar una segunda vuelta el próximo 15 de enero.

Esa segunda vuelta —según todas las proyecciones— debería enfrentar a Bachelet, que reúne un 41% de las preferencias, con el millonario empresario Sebastián Piñera o el ex alcalde de Santiago, Joaquín Lavín, a quienes los sondeos consideran en situación de empate técnico con intenciones de voto de alrededor de 20%.

Esa disputa entre el conservador Lavín y el moderado Piñera se constituye en el gran atractivo de la jornada electoral, en la que también participa Tomás Hirsch (7%), apoyado por los humanistas y los comunistas.

Piñera irrumpió sorpresivamente en la campaña presidencial en mayo pasado, cuando se asumía que Lavín iría como candidato único de la derecha. Ha tenido un aumento progresivo en las preferencias y se perfila como el más duro rival para la ex ministra de Defensa.

Un sondeo revelado el jueves indica que en un eventual balotaje Bachelet superaría a Piñera por 15 puntos y a Lavín por 29.

POPULARIDAD DE LAGOS SIRVE A BACHELET

Bachelet, quien estuvo detenida durante la dictadura de Pinochet, se beneficia en su aspiración presidencial de la enorme popularidad del presidente Lagos, quien al cierre de su Gobierno de seis años tiene el respaldo del 71% de los chilenos.

Igualmente se apoya en los éxitos de una economía que creció 6% en los últimos dos años.

Pero los candidatos han enfatizado en que el gran tema pendiente es la desigualdad, en un país donde el 10% más rico de la población se lleva el 47% de los ingresos, mientras que el 10% más pobre sólo obtiene el 1.2%.

La victoria de Bachelet, que hasta hace unos meses parecía un hecho seguro, se ha tropezado con el ascenso de Piñera.

“Para contrarrestar el ‘fenómeno Piñera’, Bachelet debe erigir un dique muy fuerte para evitar que éste vaya a una segunda vuelta y se lleve el voto centrista”, dijo a la AFP el prestigioso sociólogo Eugenio Tironi.

La reforma constitucional promulgada en septiembre pasado eliminó los nueve cargos de senadores designados o vitalicios, establecidos en la Constitución que legó Augusto Pinochet, entre los cuales figuraban representantes de las Fuerzas Armadas que integraban la llamada “bancada militar”.

MARCADA POR LA REPRESIÓN

La candidata Michelle Bachelet, favorita para la presidencial de este domingo en Chile, es una socialista hija de un general que murió en la cárcel durante el régimen de Augusto Pinochet, separada y atea, quien se define como una mujer distinta de los políticos tradicionales y muy atenta a las necesidades del ciudadano común.

El recorrido de la postulante de la Concertación Democrática —coalición de partidos de centro e izquierda en el poder desde hace 16 años— se confunde con la historia de Chile, aún si de sus experiencias dolorosas, sacó más fuerza y calor humano que amargura.

Ella se define como “una chilena ni más ni menos que millones de ustedes. Trabajo, llevo mi casa y dejo a mi hija en el colegio. Pero además soy una chilena con una vocación de lucha y de servicio público”.

Según su entorno, Michelle, de 54 años, es una trabajadora incansable que duerme poco y al mismo tiempo gusta de la buena vida, del baile, por ejemplo. Contrariamente a muchos de sus compatriotas no es tímida sino, por el contrario, espontánea y directa. De carácter afable, es sonriente y a ratos severa.

La popularidad de esta madre soltera con tres hijos —de dos padres distintos, de los que se separó, en un país donde el divorcio fue legalizado recién en 2004— sorprendió incluso al presidente Ricardo Lagos, según una biografía no oficial sobre su vida.

Nacida el 29 de septiembre de 1951 en Santiago, Verónica Michelle viajó por todo Chile durante su infancia al ritmo de las distintas asignaciones de su padre, un piloto militar. En 1970 inició sus estudios de Medicina y entró a la Juventud Socialista.

El 11 de septiembre de 1973, fecha del golpe de Augusto Pinochet, su padre, un general de la Fuerza Aérea muy cercano al derrocado presidente Salvador Allende, fue arrestado y murió seis meses más tarde, debilitado por las torturas.

Michelle prosiguió sus estudios, al tiempo que ayudó secretamente a personas perseguidas por el régimen. Pero el 10 de enero de 1975 ella y su madre, Angela Jeria, fueron arrestadas por los servicios secretos y conducidas a Villa Grimaldi, centro de tortura del régimen. “La tortura es terrible, sobre todo desde el punto de vista sicológico porque te humilla”, diría ella años después.

Liberadas a fines de enero de 1975, madre e hija se exiliaron en Australia y luego fueron a Alemania Oriental, donde Michelle continuó sus estudios.

En 2000, el presidente Ricardo Lagos le confió el Ministerio de Salud y una gran reforma del sector. En 2002 fue la primera mujer que llegó a ser Ministra de Defensa en América Latina, y a los 30 años del golpe de Pinochet favoreció una reconciliación histórica entre civiles y militares.

Es en ese momento que su popularidad despega.

SORPRESA EN LA DERECHA

El empresario Sebastián Piñera, cuya carrera política pareció llegar a su fin más de una vez en los últimos 12 años, aspira a ganar la Presidencia de Chile en un eventual balotaje, si la ex ministra socialista Michelle Bachelet no logra la mayoría absoluta en las elecciones del domingo.

“Estoy seguro de que este domingo vamos a empezar a escribir una nueva historia, una historia de unidad que construya puentes que unan a los chilenos”, dijo Piñera en uno de los últimos actos de su campaña.

Piñera, de 56 años, es el líder indiscutido del Partido Renovación Nacional (RN), la facción moderada de la derecha donde Lavín representa el ala conservadora agrupada en la Unión Demócrata Independiente (UDI).

Las dos corrientes parecían unidas tras la candidatura de Lavín hasta mayo, cuando Piñera provocó un “terremoto político” al proclamar su propia postulación.

“¿A qué le temen? ¿Por qué no permiten que se expresen las ideas, que surjan las mejores ideas, que haya libertad, que haya democracia?”, se preguntó entonces desafiante Piñera.

El empresario, dueño desde hace 10 meses de la televisora Chilevisión, accionista mayoritario de la aeronáutica Lan Chile y socio en numerosas empresas con un patrimonio estimado en 1,200 millones de dólares, justificó su postulación porque “definitivamente en la derecha hay distintas facciones”.

Una de ellas, la UDI, apoyó resueltamente la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990); la otra, RN, es “más progresista, democrática, más comprometida con el pluralismo, con la diversidad, con los derechos humanos, con las oportunidades”, en palabras de Piñera.

Está casado con Cecilia Morel y es padre de cuatro hijos, Piñera proviene de una familia vinculada a la Democracia Cristiana.Su padre, José Piñera, fue diplomático y un destacado miembro de DC.

Graduado en la Universidad Católica de Santiago y con una maestría en Harvard, Piñera trabajó en la década de los setenta en el Banco Mundial y la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).

A comienzos de los ochenta introdujo en Chile el sistema de las tarjetas de crédito, primer eslabón en una cadena de negocios que lo llevaría a poseer una de las mayores fortunas del país.

Cuando en 1992 era senador y se proyectaba como candidato a la Presidencia, un “espionaje telefónico” ejecutado por militares y difundido por la televisión echó por tierra sus posibilidades, mientras la UDI respaldaba la postulación de Arturo Alessandri Besa, derrotado en 1993 por el demócrata cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

CONSERVADOR PRAGMÁTICO

El ultraconservador Joaquín Lavín postula por segunda vez consecutiva a la Presidencia de Chile, tras estar a punto de ganar la elección pasada, cuando empató en primera vuelta con el actual presidente Ricardo Lagos y perdió por un escaso margen en el balotaje.

Lavín estuvo a escasos 31,142 votos de Lagos en los comicios de 1999, lo que obligó por primera vez en la historia de Chile a definir la contienda en una segunda vuelta, al no alcanzar ninguno de los dos postulantes una mayoría absoluta. Finalmente Lagos logró imponerse en ese balotaje, en enero de 2000, pero el 47.7 por ciento de los votos que obtuvo entonces Lavín es la más alta votación para un candidato de derecha en los últimos 60 años.

Su respaldo se situó incluso por encima del apoyo que obtuvo el ex dictador Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988, cuando intentó sin éxito mantenerse en el poder por otros ocho años.

En este segundo intento por llegar a la Presidencia, Lavín no ha logrado sin embargo concitar ese mismo apoyo, y marcha con una popularidad en torno al 20 por ciento, similar a la de su aliado en la coalición opositora, el empresario Sebastián Piñera.

Ferviente católico y miembro supernumerario del grupo religioso Opus Dei, Lavín asiste a misa todos los días y se declara un acérrimo detractor de los métodos anticonceptivos, el aborto, el divorcio y las uniones entre homosexuales.

Ha dicho que si conquista la Presidencia, sus creencias influirán en sus decisiones de Estado. Está casado desde 1977 y tiene 7 hijos.

Antes de postularse en 1999, Lavín, de 52 años, fue alcalde de la comuna de Las Condes, en el oriente de Santiago, y secretario general de la Unión Demócrata Independiente (UDI).

A la alcaldía de la rica comuna de Las Condes llegó tras perder la elección para ser diputado por la misma zona, en una elección que lo enfrentó por primera vez con Michelle Bachelet, quien también fue derrotada en su primera y última incursión electoral antes de postularse a la Presidencia.

Desde su cargo de alcalde, Lavín instauró una nueva forma de hacer política “más cercana a la gente”, para lo cual dejó de lado su vinculación con el régimen militar, pese a ser uno de sus ideólogos.

En la dictadura, el ex alcalde trabajó como asesor en la Oficina de Planificación Nacional y en el Ministerio del Trabajo.

Fuera del gobierno se desempeñó como editor de Economía del diario El Mercurio, desde donde defendió las políticas neoliberales implantadas por el régimen militar, con la óptica de sus estudios de economía en la Universidad Católica de Chile y la Escuela de Chicago, en Estados Unidos.

También escribió tres libros sobre los logros económicos y sociales de la dictadura: El enriquecimiento de las personas (1980), La Revolución silenciosa (1987) y Chile: sociedad emergente (1989).

ANALISTA DA CONSEJO A SOCIALISTA

El analista político Patricio Navia dice que Bachelet debe trabajar para conquistar el electorado de centro y no preocuparse tanto del 7% que ha tenido el izquierdista Hirsch.

«Bachelet necesita recuperar los votos moderados. Su gran desafío es la conquista del centro», dice Navia.

Este viernes Bachelet mostró sin embargo su confianza: «Estoy tranquila, estoy segura de que vamos a ganar este domingo, y que si hay que ir a segunda vuelta, bueno… vamos a ganar tres veces: en primera vuelta, en la parlamentaria y en segunda vuelta».

Lavín, por su parte se encuentra en una posición difícil: luego de que en 1999 estuviera a punto de derrotar a Lagos y convertirse en Presidente de Chile, ahora pugna por llegar a la segunda vuelta.

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