- Nicas celebran con fervor la Gritería en Nicaragua, Costa Rica, El Salvador y Estados Unidos
- En Managua, el arzobispo Brenes inició la fiesta de la Purísima, pidiendo paz y reconciliación entre los nicaragüenses
Arlen Cerda y Adelayde [email protected]
El cierre del novenario en honor a La Purísima, en Granada, atrajo a una multitud de fieles como todos los años, pero en esta ocasión fue notoria la asistencia de turistas extranjeros y nicaragüenses que regresaron del exterior para recordar la fiesta mariana en que participaban de pequeños.
La novena a la Inmaculada Concepción de María o “Conchita” —como le llaman los granadinos— concluyó en la calle Santa Lucía, una amplia avenida donde el estilo colonial se mezcla con lo moderno, aunque anoche estaba llena de luces y cintas de colores, con las casas recién pintadas y 72 ángeles de madera colocados especialmente para la celebración, coordinada por Disnarda Dávila y asociados.
En Granada, La Purísima se celebra del 29 de noviembre al siete de diciembre y cada noche hay un altar y una procesión en un barrio distinto de la ciudad.
Según la historia, Santa Lucía fue la primera calle que recorrió la imagen original de “La Conchita”, luego que los frailes franciscanos la rescataran de las aguas del Lago Cocibolca, hace 248 años.
Margarita Ruiz, de 93 años, vive en esa calle y se declara “testigo fiel” de los desfiles por Santa Lucía, que para ella antes eran “más alegres, pero siempre multitudinarios”.
MUCHOS VISITANTES
Entre quienes visitaron a La Purísima en Granada, anoche, había turistas extranjeros como la canadiense Lisa Eden, que llegó a esta ciudad hace cuatro días acompañada de su esposo y sus tres hijos, y disfrutaban del “bullicio de la fiesta”, según dijo.
En la romería de devotos también iban varios nicas residentes en el extranjero, que regresaron para compartir la fiesta con sus familiares granadinos. Allí estaba Sonia Vargas, quien vive en Houston desde hace 25 años, pero desde hace 15 años regresa a Granada “porque me gusta recordar la devoción que tiene mi ciudad para María y no hay como estar aquí”, asegura.
CELEBRACIÓN GARANTIZADA
La celebración en el barrio Santa Lucía fue resguardada por 105 policías. Este año, los arreglos generales para la celebración del siete de diciembre en Granada superaron los 75 mil córdobas.
“Además de la comida para los colaboradores y las horas de trabajo que hemos invertido, porque no dormimos desde el martes por arreglar todo para honrar a la Virgen, que se merece nuestro amor”, dijo la mayordoma.
ROSARIO POR LA FAMILIA
El altar colocado al final de la calle recreaba la coronación de la Virgen María. La celebración inició a las 6:00 de la tarde, pero el tradicional rezo del santo Rosario empezó cuando pasaban las 7:30 de la noche, por lo que la calle se llenó más tarde esta vez.
En el sermón, a cargo de los fieles, se hizo énfasis en “la necesidad de la unión familiar como base para una nueva sociedad”, porque el Obispo de la Diócesis, Bernardo Hombach, pidió que el novenario fuese ofrecido por el fortalecimiento de este vínculo.
CON CUIDADO
En el barrio Monseñor Lezcano, considerado uno de los más marianos de Managua, familias enteras hacían fila frente a los altares, para recibir los obsequios de La Purísima.
A pesar de que la Policía Nacional ejecutó anoche un plan para proteger a la población, los promesantes prefirieron hacer los altares a la Virgen en los garajes y porches, para evitar algún incidente o ser víctimas de la delincuencia.
En el altar que instalaron las misioneras Lumen Cristi, en Monseñor Lezcano, había un vigilante, porque la corona que tenía en su cabeza la imagen de la Virgen María es de oro, elaborada por la joyería Garzón hace algunos años. Según la madre Grethel Linero, esa corona cuesta “muchísimo dinero”.
RECOGIERON POR MESES
Los productos que obsequiaron anoche los promesantes tuvieron este año un precio más alto en los mercados, pero los devotos prefirieron gastar más, antes que perder la tradición de hacer su altar y repartir dulces y otros regalos a quienes llegan a cantar a los altares.
Fidelia Meza, de 66 años de edad, dijo que tuvo que viajar a Estados Unidos, para trabajar y obtener ingresos extras para celebrar La Purísima.
“Viaje y estuve tres meses fuera del país, conseguimos dinero y decidimos continuar con la tradición, porque tenemos una promesa con la Virgen”, explicó Meza.
BRENES SUGIERE DEPONER RENCOR
En la Catedral metropolitana de Managua, el arzobispo de la Iglesia Católica, monseñor Leopoldo Brenes, lanzó anoche el tradicional grito de ¿Quién causa tanta alegría?, y tras él pidió a los nicaragüenses que busquen la reconciliación y la paz.
Los fieles que se congregaron en la entrada de la Catedral respondieron “La Concepción de María”, y comenzó La Gritería que, cada siete de diciembre, celebran los católicos de Nicaragua en honor a la Virgen.
Monseñor Brenes exhortó a los nicaragüenses a que vivan en paz y reconciliación, que depongan el rencor.
“Este acontecimiento (La Gritería) es trascendente para la vida de la Iglesia. El fervor mariano debe estar siempre presente en la familia católica, sólo así saldremos adelante”, enfatizó.
MATRACAS Y LUCES EN LEÓN
Un desborde humano es lo que se vivió la noche de ayer en la ciudad de León, después que el Obispo de esa diócesis, monseñor Bosco Vivas Robelo, diera el grito de: «¿Quién causa tanta alegría?»
Los pobladores demostraron que la devoción a la santísima Virgen María se mantiene viva en sus corazones.
A las 5:45 de la tarde, la puerta mayor de la Real Basílica Catedral de León, abrió sus puertas cuando aún se oficiaba la homilía en honor a la Inmaculada Concepción.
Al finalizar el oficio religioso, la población empezó a sonar sus matracas, mientras el Obispo se acercaba al altar.
La quema de pólvora, los toros encohetados así como las alabanzas a la Inmaculada Concepción, entonadas por la Estudiantina de la UNAN-León, dieron realce a la festividad.
Seguidamente, las familias leonesas abrieron las puertas de sus casas para mostrar sus altares —que se encontraban arreglados desde las primeras horas de la mañana— para recibir a toda la feligresía que llegaba a saludar a la «Conchita» con el tradicional grito de La Purísima.
Los barrios de esta ciudad, como Sutiaba, Laborío, los alrededores de la Iglesia La Merced y otros puntos de esta localidad, fueron invadidos por los devotos que corrían con emoción, en busca del siguiente altar.
En los hogares se repartía la tradicional «gorra», que se compone de variados dulces típicos, siendo el gofio uno de los más demandados, aunque no faltan altares donde también se reparten productos de consumo básico como azúcar, arroz, sal, etc.
Cada año esta tradición atrae a diferentes autoridades nacionales, así como a personalidades extranjeras, entre estos últimos destacan representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), como Hervé Barré, responsable del programa: Turismo, Cultura y Desarrollo, de esta organización, quien expresó que ésta era una festividad cultural que se encontraba viva dentro de la población.
También asistieron a las celebraciones, el ministro de Gobernación, Julio Vega Pasquier, y el de Defensa, Avil Ramírez. Ramírez estaba acompañado por unos 17 agregados militares aéreos y navales. Los políticos tampoco se quisieron perder la festividad, y fue notoria la presencia de los precandidatos presidenciales Eduardo Montealegre y José Antonio Alvarado.