Marco A. Mayorga L.
En un asunto tan sencillo, tan básico y tan necesario como es el manejo y uso de la basura, mostramos incapacidad. Entonces cómo pretendemos aplicar disciplina en otros temas de mayor sofisticación e indispensable para el progreso. No solamente impacta en el paisaje y la imagen de país; sino afecta la salud, el ambiente y la ecología.
Cuando la autoridad municipal de salud u otros hacen esfuerzos, se percatan de algunas causas del problema: no hay enfoque, métodos o campañas eficientes, coordinadas y permanentes; y algunos medios de comunicación y políticos defienden a grupos o personas considerados “débiles” y se enfoca por el lado de la sensibilidad social. Algunos periodistas se orientan como defensores y envían el mensaje que la autoridad es demasiado exigente, que dejaran sin empleos a personas, etc. Además algunos políticos juegan el papel de “defensa” de personas y grupos, politizando y desenfocando el verdadero problema. Y así transcurre el tiempo y cada oficina traslada la causa y el problema al otro; se posterga.
La basura es responsabilidad de todos. Del ciudadano y del Estado. Todo esfuerzo sin el apoyo del otro no es efectivo. No hay otra opción que unir esfuerzos y que nadie juegue el papel de llevar la contraria. La necesidad y urgencia continúa. Sabemos tanto y es tan elemental que no es necesario convencer a alguien de las ventajas de la limpieza.
La Alcaldía, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación, la Policía. Los periodistas y la empresa privada deben entrarle de frente al tema de la basura. Hay muchísimos estudios y soluciones de todos conocidos. Lo que hace falta es la ejecución, para lo que se requiere disciplina, seguimiento y asumir responsabilidades. Dejar de jugar el papel de que yo hago bien lo mío y que el problema es el otro. Intentar, actuar, replantearse y hacer los cambios que en el camino se observan. Despolitizar la basura.
Llegar al punto de conversar y actuar sobre la recolección, la educación, la multiplicación de basureros pequeños en escuelas, calles y parques; la responsabilidad de cada ciudadano, casa, vecindario y empresa; la autoridad, las multas y hacer cumplir las disposiciones. Los periodistas y políticos deben sumar y no ser causa del fracaso por el señalamiento anticipado de ineficiencia a funcionarios o partidos contrarios. Estar claro que existe un esfuerzo común.
Con mucha frecuencia escucho que la falta de educación es la causa, pero observo a miles de bachilleres, profesionales y educados ensuciando. Y observo a miles de personas sin oportunidades de educación que al emigrar a Estados Unidos y Costa Rica de inmediato cumplen las disposiciones y obligaciones del manejo de la basura. Por lo que puedo apreciar que ante cualquier medida o disposición que requiere de disciplina, existirá gente que cumple por conciencia y conocimiento y otros lo hacen por temor a ser multados.
Para el alcalde, el diputado, el ministro, el comisionado, el periodista, etc., debe ser prioridad. Imagínese cómo beneficia a los ciudadanos, a la ciudad, a la salud preventiva, a la disposición de la población a disciplinarse en asuntos comunitarios esenciales y de una serie de oportunidades que significa el impactar positivamente en la vida diaria de todos los nicaragüenses. No es posible que la basura nos gane la batalla. Vale la pena este esfuerzo.
El autor es segundo Vicepresidente de Amcham.