¿Qué pasa en el Bóer?

Edgard Rodríguez C. [email protected] Debido a que el beisbol es más un misterio que una ciencia, nadie puede garantizar el éxito. Pero sin orden ni disciplina, el éxito no existe ni siquiera como una posibilidad, y en el campamento del Bóer deben estar de acuerdo. Al Bóer —y hablo de todo su sistema—, no sólo […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Debido a que el beisbol es más un misterio que una ciencia, nadie puede garantizar el éxito. Pero sin orden ni disciplina, el éxito no existe ni siquiera como una posibilidad, y en el campamento del Bóer deben estar de acuerdo.

Al Bóer —y hablo de todo su sistema—, no sólo le faltan victorias. Le falta calma, criterio y humildad. Le ha faltado confiar en un modelo y definir un perfil a la hora de armar el equipo.

El Bóer es la antítesis del Chinandega. Mientras el de Occidente es un equipo muy bien pensado, con roles definidos para su personal, el Bóer se estructuró a lo que saliera. Eso explica sus resultados mediocres y sus gastos insoportables.

Y quizá lo peor, es que sigue buscando soluciones sencillas y temporales, a problemas complejos, mientras el tiempo pasa y la realidad sigue conspirando contra el optimismo.

El Bóer ha perdido la cabeza, el respeto y el afecto de las mayorías.

¿Qué ha pasado? Tiene una directiva que dejó pasar el tiempo y no reunió una buena base de jugadores nacionales, sobre todo de pitcheres. Después falló al no establecer los contactos correctos en el extranjero y se llenó de jugadores con un nivel inferior al nuestro.

Así que hay una buena ofensiva, una defensa decente y un pitcheo frágil, al que además se le ha manejado inadecuadamente. Para ganar o perder un partido, en el Bóer se usa a seis o siete lanzadores. Ese staff no va aguantar más.

Y quizá Julio Sánchez no es necesariamente el culpable. Acosado por los malos resultados y los asuntos internos, a veces reacciona a su estado emocional, en lugar de pensar y decidir.

Estoy entre quienes creen que aún se puede hacer algo. Y sé que su directiva, —a la que le falta una buena cuota de humildad— se está moviendo para revertir el comportamiento del club.

Por su historia, por su nivel de atracción y por lo que significa para muchos fanáticos, el Bóer merece una mejor suerte.

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