Mercedes Gordillo
Mundo cane o perro mundo, una película italiana muy famosa, de 1962, del director Gualtiero Jacopetti. Trataba de sucesos insólitos ocurridos alrededor del mundo: trágicos, cómicos, cursis, torpes… Algo así como los Guinness Récord o Al Rojo Vivo de María Celeste Arrarás.
Debido a la vigencia de los perros, me propongo escribir este artículo con el tema. Los perros, llamados mejores amigos del hombre, pueden convertirse en sus peores enemigos. Perros nobles o malvados, mamíferos carniceros, domésticos de distintas razas, colores, tamaños y pelajes. Tienen la cola más pequeña que el cuerpo y las patas, poseen finos olfatos. A veces son inteligentes, leales, bondadosos, o si no vengativos, clasistas, con licencia para matar. También son oportunistas, interesados y serviles, tal como muchos humanos.
Aquí existen distintas clases y variados cruces sin pedigree: falderos, lobos, cazadores, policías, rastreadores de drogas sin sueldo, etc. Son lastimosos los perros indios, pulgosos, garrapatudos, se les cuentan las costillas de tan flacos, mueven sus largas colas amistosamente, siempre hambrientos, hurgando basureros, huyendo de pedradas y patadas. El cadejo es un perro blanco fantasma que aparece y desaparece de pronto para asustar a ingenuos nicaragüenses según nuestras leyendas. El perro de los aztecas era destinado para alimento en la zona mesoamericana, se llamaba xulo.
Los perros están presentes en literatura, basta recordar las palabras de Don Quijote de La Mancha, a Sancho Panza: “Sancho, si los perros ladran es porque cabalgamos”, frase atribuida a Cervantes. La notable Ciudad y los perros de don Mario Vargas Llosa. ¿Quién olvida las aventuras del antiguo Rin-Tin-Tin y Lassie? Perros justicieros, héroes en lucha contra el mal, compuesto por truhanes, contrabandistas y ladrones de toda calaña. En tiempos más cercanos recuerdo a un Benji travieso, al grupo Dálmata o los San Bernardo salvando vidas en las alturas de los Alpes nevados, repartiendo coñac de un barrilito que llevan atado al cuello.
Una mirada perruna es una mirada lastimera, suplicante. Llevar vida de perros, describe una vida dolorosa de maltratos constantes. Sin embargo, existen perros dichosos, tratados como reyes, viven en mansiones, duermen cómodamente, asisten a exclusivos salones de belleza, donde les hacen paticure, lucen lujosos peinados adornados con cintas y lacitos. Se alimentan con delicias enlatadas. Se hospedan en hoteles de cinco estrellas y hasta pueden viajar en primera clase en aviones. El colmo: algunos reciben herencias millonarias, por último los entierran en distinguidos cementerios.
Hay perros peligrosos, siniestros y asesinos, transmisores de la rabia y otras enfermedades. Hay perros traidores, desleales, muerden la mano de quien les da de comer. Un sabueso es un perro detective, escudriña los delitos. En las perreras se juntan perros urbanos, callejeros, vagabundos, sin dueño, perros del olvido.
Es impresionante su presencia en la pintura universal. El bello perrito de los Arnolfini, famosa obra flamenca de Van Eyck. El perro en Las Meninas, la pintura más famosa del español Diego de Silva y Velásquez. El perro ladrando a la luna, obra de Rufino Tamayo, maestro mexicano. Perros obesos a los pies de gordas damas boterianas, nuevos ricos convertidos en símbolos de estatus.
En el cine existen películas importantes, refinadas y trágicas: El Perro Andaluz, del inolvidable maestro surrealista don Luis Buñuel. Y más recientemente Amores perros del director mexicano Alejandro González I.
Una perrada es un gesto odioso, malcriado y vulgar. Una perrería: conjunto de perros viles y canallas. Cuando un perro muestra sus dientes y gruñe es mejor salir corriendo para evitar una mordida.
Los cachorros son bellísimos, tiernos, dulces, inocentes, juegan con chinelas, calcetines y bolitas. También hay perros locos que giran y giran en redondo, tratando de morderse la cola. A los perros se les llama canes. Can Mayor es una constelación meridional situada un poco al occidente del Can Menor, otra constelación ecuatorial, al oriente de Orión, por allí por El Cangrejo y los Gemelos en la belleza cósmica.
Hay perros que se ganan la vida en el circo, bailan, brincan, saltan, vestidos con falditas de vuelos, parecen perros del otro lado o travestís. Al final del acto los premian con caramelos.
Por motivo de espacio hasta aquí esta información canina. Por ahora deseo felicitar con mucho entusiasmo a monseñor Bernardo Hombach, Obispo de Granada, nombrado vicepresidente de la Conferencia Episcopal, quien ha manifestado en un diario capitalino que “aquí no habrán perros mudos”, parafraseando al profeta Isaías.
La autora es escritora nicaragüense.