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¡Malhumorada, siempre!

¿Qué hay detrás de tanto mal humor? Descúbralo con Nosotras ¿Conoce usted a alguien que se mantiene en constante discusión con una y otra persona? ¿A alguien que un día está “de buenas” y al siguiente “de malas”? Sin duda alguna. Se encuentran en los trabajos, en las carreteras, en las instituciones de servicio que […]

  • ¿Qué hay detrás de tanto mal humor? Descúbralo con Nosotras

¿Conoce usted a alguien que se mantiene en constante discusión con una y otra persona? ¿A alguien que un día está “de buenas” y al siguiente “de malas”? Sin duda alguna. Se encuentran en los trabajos, en las carreteras, en las instituciones de servicio que visitamos y, algunas veces, en nuestra propia casa.

El motivo que activa la ofensiva de estas personas puede ser cualquiera y algunas veces inexplicable, pero ¿qué les sucede? ¿Por qué tanto mal humor?

La sicóloga María Lourdes Ruiz asegura que “las personas que gritan y desean gobernar la vida de los demás generalmente ocultan un complejo de inferioridad debido a que se sienten inseguros e impotentes ante los demás y la única forma de hacerse valer es mal usando la superioridad”.

En muchas ocasiones no es culpa de ellos sino de sus circunstancias, de su formación familiar, de su educación en valores, de los principios y visión de su entorno familiar, y las oportunidades que ha tenido en la vida, agrega la sicóloga Mariana Aburto.

El carácter no nace con la persona sino que se hace. Nacemos con un temperamento, el cual es hereditario y a lo largo de la vida, no se cambia, pero se modifica, porque se aprende a controlar los impulsos. No obstante, el carácter se desarrolla a lo largo de la vida y sí se puede cambiar y mejorar, explica.

Las personas de mal carácter son conflictivas, crean conflictos y no los resuelven porque no saben cómo hacerlo, ya que resolver conflictos es parte del crecimiento del individuo, y las personas de mal carácter tienen una visión y actitud negativa, todo el mundo les cae mal, irradian vibras negativas; tienen pocos recursos para resolver una situación. A través de su carácter expresan fatalismo, amargura e irrespeto.

CONSECUENCIAS

El buen o mal carácter está muy ligado con la salud, sobre todo mental. Quienes tienen un mal carácter no se sienten bien interiormente, tienen muchas frustraciones, están insatisfechos, creen que las cosas les salen mal y todo lo que hacen es autodestructivo, dice Aburto.

Asimismo, son inestables, menos receptivos; están más limitados para alcanzar el desarrollo hacia el éxito; tienen pocos resortes positivos o saludables para superar los problemas y cuando los tienen no quieren que nadie les hable, no dicen lo que sucede.

En cambio, una persona de buen carácter es armoniosa, estable, posee una actitud positiva ante la vida, se enfrenta a las adversidades con mucha seguridad para superarlas, va por lo que quiere, es amable, comunicativa, solidaria, se preocupa por los demás, no es egoísta y hace equipo de trabajo con mucha facilidad.

“Un buen carácter lo tiene una persona que ha logrado un desarrollo estable de su personalidad, no tiene altos y bajos, no entra fácilmente en conflicto y tiene una visión optimista”, añade .

¿QUÉ HACER?

La sicóloga señala que el individuo debe lograr su equilibrio emocional, integral como ser humano. Para alcanzar este equilibrio es necesario mejorar el mal carácter.

La primera recomendación de las especialistas es entrar en un proceso de toma de conciencia, es decir, que la persona debe entender y comprender que tiene un problema y que eso está obstaculizando su desarrollo mental, sicológico e intelectual.

La única manera para mejorar el problema es aceptarlo, pues al no hacerlo estará todos los días reforzando su mal carácter, a través de sus actitudes.

Estas personas creen que serán siempre así, debido a que tienen una visión estrecha y por su forma de actuar no logran ver más allá.

¿DEJAR LOS PROBLEMAS EN LA CASA?

La sicóloga indica que “dejar los problemas en la casa” es sólo una forma de decir para referirse a que se deben evitar los conflictos en el trabajo. Sin embargo, “no cualquiera puede dejar sus problemas en la casa, sobre todo si es una persona muy inestable y conflictiva”, porque es difícil que realmente se dejen en la casa las situaciones que son parte del hogar y que afectan al individuo. El problema es cómo se enfrentan esos problemas del hogar.

Somos seres humanos, no somos perfectos y algunas situaciones harán que una persona, aunque tenga muy buen carácter, llegue perturbada a su trabajo. La diferencia es que alguien estable tiende a compartir su problema en otro tono o simplemente no arremete contra nadie, mientras que la persona de mal carácter, acentuará su mal proceder, atropellando a los demás, dice.

ACTITUD Y HUMOR

Para entenderlo mejor.

El carácter. Es un conjunto de propiedades síquicas individuales que se manifiestan en las actitudes de las personas.

El entorno. Está determinado por las relaciones o la interacción que el individuo establece y las condiciones sociales que lo rodean.

Origen del carácter. Tiene su base fisiológica en el temperamento, el cual es hereditario. Sin embargo, las propiedades hereditarias son sólo una de las condiciones de origen del carácter.

Educación en valores. A partir de una buena educación en valores se forman actitudes positivas orientadas y determinadas por las normas, las que a su vez están determinadas por los valores, los que orientan y definen actitudes éticas.

Hábitos. Se repiten acciones que se interiorizan, expresándose en actitudes.

Grupos claves. La familia, la escuela, la comunidad. Para la formación del carácter se forman las bases en la educación, la familia y a lo largo de la vida. En dependencia de las vivencias y desarrollo personal se va adquiriendo un mayor desarrollo del carácter.  

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