Perros asesinos

Bayardo Quinto Núñez Da indignación que durante dos horas algunos ticos presenciaran dos perros destrozando a un ser humano, el joven de 25 años, Natividad Canda Mairena. Pero aún es más asombroso que la patrulla policial costarricense número 330 y sus agentes observaban cómo los perros rottweiler descuartizaban al joven nicaragüense. Prefirieron ver cómo agonizaba […]

Bayardo Quinto Núñez

Da indignación que durante dos horas algunos ticos presenciaran dos perros destrozando a un ser humano, el joven de 25 años, Natividad Canda Mairena. Pero aún es más asombroso que la patrulla policial costarricense número 330 y sus agentes observaban cómo los perros rottweiler descuartizaban al joven nicaragüense.

Prefirieron ver cómo agonizaba Natividad Canda Mairena por las mordeduras asesinas de esos perros de combate, en vez de tener la gentileza humana de ordenarles no proseguir con semejante crimen. Los perros por ser animales irracionales no tienen culpa, el culpable es el amo que los lanzó. ¿Les hubiera gustado a los ticos pasara algo semejante con uno de los suyos?

No respetaron la vida humana. Estoy seguro que con una sola voz de quieto, los perros hubiesen cesado su ataque.

Que sepa el Gobierno tico que Nicaragua llora a su hijo Natividad Canda Mairena, y si no fueron humanos en detener a esos perros, que ahora lo sean administrando justicia contra los actores, encubridores y cómplices, enviándolos a prisión e indemnizando a la adolorida familia del joven Canda.

Ante el mundo los ticos han quedado mal parados porque tomaron la justicia en sus manos, dado que se supone que Canda iba a robar el local. No obstante, no estamos en la ley de la selva y no podemos ir: “ojo por ojo, diente por diente”.

Cartas al Director

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