Bellas obras de arte en repujado, madera y barro fueron ofertadas en el bazar de beneficencia realizado en Carazo.

Bazar benéfico en Carazo

Para ayudar a mujeres de escasos recursos económicos Lucía Vargas C./[email protected] La alegría de haber cumplido un año más con la misión de llevar sabiduría integral a las mujeres de Carazo, se conjugó con los aires navideños durante el bazar que un grupo de damas capitalinas impulsa en estas fechas. El objetivo es promover manualidades […]

  • Para ayudar a mujeres de escasos recursos económicos

Lucía Vargas C./[email protected]

La alegría de haber cumplido un año más con la misión de llevar sabiduría integral a las mujeres de Carazo, se conjugó con los aires navideños durante el bazar que un grupo de damas capitalinas impulsa en estas fechas.

El objetivo es promover manualidades y artesanías en barro que elaboran en el transcurso del año las alumnas del Instituto Tecnológico de Alimentación y Empresas de Servicio (ITAES).

La actividad se realizó en el centro de eventos de Socorro Chávez, en Diriamba, y estuvo enriquecida con trabajos en repujado, pintura sobre barro, añejamiento, artesanía utilitaria, variedad en gastronomía y pastelería, entre otros.

El taller funciona desde hace cinco años, lo promueve el ITAES y está integrado por 40 alumnas de la zona de Jinotepe y Diriamba en edades entre 16 y 70 años. La visión de las coordinadoras es proporcionar a la mujer de escasos recursos formación básica y laboral que le ayude a competir en la pequeña industria.

En el bazar se promovió la venta de ropa usada, juguetes, adornos, productos de primera necesidad y bisutería que fueron donadas por personas y empresas para recaudar fondos que abonen a continuar con la obra.

“Vamos creciendo cada año y esperamos abrir la clase de costura para el 2006”, dijo Yelba de Wienke, quien junto a las señoras Hilda de Horvilleur y Tita de Argeñal trabajan como promotoras del proyecto.

Wienke explicó que recibieron cuatro máquinas de coser donadas por universitarias de Holanda, España y Austria, pero además financiaron materiales para la clase de arte y cocina.

El trabajo lo combinan con 12 jóvenes de la comunidad rural Los Guerrero, las que se reúnen una vez al mes. Ellas reciben aportes de formación humana y clases de cocina. “Nuestro trabajo obedece a la prelatura del Opus Dei y puedo decir que en Diriamba está la obra social más grande”, subrayó Wienke. Dijo que abrirán clases en la tercera semana de enero próximo y planean ampliarse a dos días.

Citó que la obra social también beneficia a los campesinos varones de la misma comunidad rural. La ejecutan los señores que conforman el Opus Dei, quienes sostienen una escuela de agricultura donde enseñan a cultivar hortalizas, flores y frutas.

Dijo que han venido alumnos de Chile y Alemania pagando sus gastos para ayudar a construir escuelas, canchas de basquetbol y letrinas.

SERVIR EN NOMBRE DE DIOS

El equipo de enseñanza lo conforman las señoras Nidia de Sandino y la jinotepina Giselle de Ramírez. Ambas imparten clases de manualidades, así como Gilda de Gutiérrez, que también es de Jinotepe y está encargada de las clases de cocina.

Este grupo de trabajo voluntario además lo forman María Eugenia de Castillo y María Elena de Krüger, quienes viajan desde Managua para participar en esta altruista labor.

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