Enrique Padilla Santos*
Las noticias en relación a la carretera Chinandega-El Guasaule vienen en pareja: una buena y una mala. Una buena es que por fin después de inaugurarla por enésima vez se rompieron los fuegos y el ministro del MTI puso la primera camionada para la construcción. La mala es que el presidente Fox en su visita a Nicaragua se sorprendió que se hubiera gastado la mitad del presupuesto cuando apenas se estaba comenzando la obra.
Otra noticia mala es que los mexicanos de Tradeco borraron todas las alcantarillas que estaban desde el tiempo de Somoza y colocaron otras, pero en la mayoría sólo pusieron los tubos bajo la carretera sin acordarse de hacer los muros de contención, de modo que con el invierno copioso que tuvimos todos los derechos de vía, sobre todo los del lado oriental, se convirtieron en enormes desfiladeros, parecidos al Cañón de Somoto, dejando sin entrada a todas las propiedades.
Por su parte la noticia buena de este par es que un total de 72 kilómetros se han concluido. 54 kilómetros del tramo tiene encima lo que denominan “base negra”, que es la etapa previa para colocar la carpeta asfáltica final. Si no se apresuran a realizar este trabajo pronto se van a formar muchos agujeros, lo mismo que el polvasal.
La última noticia sólo es una mala. Los mexicanos que nunca se rajan parece que están a punto de hacerlo porque no aparecen por ningún lado. Que no se preocupe Vega Jackson, el penúltimo ministro come yuca.
* Chinandega.