Edgard Obregón Rivera
Ahora que la Asamblea Nacional está transmitiendo sus sesiones por TV, los nicaragüenses confirmamos la pésima calidad de diputados que tenemos. Por ejemplo, durante la sesión en la que se “discutía” la Ley Penal Militar se podía apreciar la poca importancia e indiferencia con que tratan los temas legislativos, como esa importante ley que trata sobre la regulación de la jurisdicción militar.
Los pocos diputados que estaban se dedicaban a hablar por sus celulares, otros a conversar amenamente, sin faltar los que se dedican a leer los diarios, como que no tuvieran tiempo para leerlos en sus casas. Y lo más interesante es que a la hora de la votación todos presionan el mismo botón, quedándonos a los que observamos la interrogante: ¿sabrán por lo que están votando?
Por estos diputados los nicaragüenses nos desembolsamos casi medio millón de dólares para pagarles sus salarios mensualmente, resultado de multiplicar cuatro mil dólares mensuales por noventa y dos diputados, sin incluir el salario de los suplentes y otros beneficios, una cifra totalmente fuera de la realidad de pobreza y miseria que vive el pueblo de Nicaragua.
¿Hasta cuándo se reducirá el número de diputados en la Asamblea Nacional y el número de magistrados en los diferentes poderes del Estado?