¿Ganó alguien en Mar del Plata?

Alberto L. Alemán Aguirre Después de leer bastantes notas en la prensa americana y española y en los cables de agencias, creo que podría decirse que en realidad nadie ganó en la recién finalizada IV Cumbre de las Américas. No ganó el continente entero, pues más bien afloraron profundas divisiones que perfilan claramente la existencia […]

Alberto L. Alemán Aguirre

Después de leer bastantes notas en la prensa americana y española y en los cables de agencias, creo que podría decirse que en realidad nadie ganó en la recién finalizada IV Cumbre de las Américas.

No ganó el continente entero, pues más bien afloraron profundas divisiones que perfilan claramente la existencia de dos bandos en cuanto al tema del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), no tanto en cuanto al libre comercio en sí.

No salió ganando Estados Unidos, pues ni la presencia misma del presidente George W. Bush —un hecho muy importante dado que es el líder de la superpotencia y que dedica la mayor parte de su tiempo a asuntos que no tienen que ver con América Latina— garantizó que la reunión de jefes de Estado y de Gobierno fuese la plataforma para relanzar un proyecto al cual Washington considera estratégico.

No es difícil imaginar que ha sido un trago amargo para Bush, haber ido hasta Mar del Plata para lograr tan poco.

No obstante, cabe destacar que la gran mayoría de las naciones americanas respaldaron la posición estadounidense —28 países— y únicamente 5 adoptaron otra postura.

En algunos medios o en boca de sí mismo, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se presenta como un gran ganador en su choque frontal con Bush y EE.UU. “Bush perdió por nocaut”, se ufanó el populista líder venezolano, quien, además, dio por “enterrado” el ALCA. Pero … ¿es éste de verdad el caso?

La Cumbre finalizó de manera muy negativa, pues para el anuncio de la Declaración final se quedaron solamente dos presidentes visitantes y los cancilleres —usualmente están los mandatarios en su mayoría—, y no hubo consenso en el tema del ALCA, lo cual produjo el fracaso.

Tras muy largas negociaciones y la prolongación de la estadía de los dignatarios, apenas se acordó registrar las dos distintas posturas sobre el ALCA y que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, se encargaría de iniciar contactos el año venidero para retomar el tema.

Muy curioso es el papel jugado por el anfitrión, el presidente Néstor Kirchner, quien a la vez que organizaba la Cumbre y debía atender a todos sus invitados y tratarles bien como le obliga el protocolo diplomático, permitió (¿y alentó?) la organización de una “contracumbre” multitudinaria, donde Chávez, junto al ex astro del futbol Diego Maradona, se robaron el show y las cámaras, cargando contra “el imperialismo” y Bush.

El kilométrico discurso de Chávez fue transmitido en vivo, mientras que las intervenciones de los presidentes en la Cumbre ni siquiera fueron transmitidas al centro de prensa donde estaban los periodistas que cubrían el encuentro, de acuerdo a reportes de prensa.

Un rol importante en la organización de esta cumbre alternativa lo jugó un congresista muy cercano a Kirchner.

Tanto el presidente argentino como Chávez actuaron en buena medida de cara a los beneficios políticos que el antiyanquismo les da.

La actitud de Kirchner le valió duras críticas del mexicano Vicente Fox, lo cual causó una riposta del argentino, que tensó un poco las relaciones en estos días, un asunto ya superado.

México, Canadá y Panamá sobresalieron en la promoción de la postura estadounidense de impulsar el ALCA. Por ello, Chávez llamó a Fox “chachorro del imperio” y dijo que “sentía tristeza de que un pueblo heroico como el de México tenga un gobernante como Vicente Fox” que “se arrodilla ante el imperio estadounidense”.

México está pidiendo explicaciones por las ofensas. Por su parte, Fox también fue desafortunado en algunas de sus manifestaciones, al decir que Maradona “tiene la cabeza llena de humo” y que “no tiene cerebro para hablar”. Como vemos, la reunión ha sido la “cumbre de los insultos”, diría yo.

Sin embargo, hay que hacer una clara diferencia entre porqué el Mercosur —Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay—, con Brasilia a la cabeza, se opusieron al ALCA, y porqué Chávez.

Luiz Inácio Lula da Silva tomó distancia del venezolano y su ruidoso antiimperialismo, al afirmar que “no sabía que había una contracumbre”.

Brasil y el Mercosur mantienen firme su postura de lograr la eliminación de los gigantescos subsidios agrícolas de EE.UU. que distorsionan el libre comercio, impiden una justa competencia y que muestran el doble rasero de Washington.

El Mercosur propone postergar el ALCA hasta que el asunto de los subsidios de EE.UU. y la Unión Europea sea discutido y resuelto en la Organización Mundial de Comercio; según se prevé, esto se hablará en la cercana Ronda de Doha a celebrarse en Hong Kong.

Como países con fuertes sectores agrícolas, estaban defendiendo únicamente sus propios intereses, lo cual no es nada malo; al contrario, es lo que todo Estado debe hacer.

En su posterior visita a Brasilia, Bush elogió a Lula y destacó el papel de líder regional de Brasil.

De todos modos, siempre es una opción abierta que el ALCA comience con quienes quieran. Al fin y al cabo es una mayoría en América, con un PIB superior al de aquellos que no lo desean.

Y decir que el ALCA esté enterrado, es una afirmación bastante arriesgada.

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