- Informe de comisión independiente revela presuntos sobornos e ilícitos
- Unas 2,000 empresas involucradas en millonario escándalo por la operación “petróleo por alimentos”
AFP
NUEVA YORK.- Más de 2,000 empresas que hicieron negocios en el marco de “petróleo por alimentos”, pagaron sobornos y otras cargas ilegales que contribuyeron a que el régimen iraquí de Saddam Hussein lograra desviar 1,800 millones de dólares del programa de la ONU.
Estas son las conclusiones más significativas a las que llegó la comisión independiente encabezada por el ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, Paul Volcker, que ayer difundió su quinto y último informe sobre la corrupción en el programa de Naciones Unidas.
Grandes empresas como la sueca Volvo, la alemana Siemens o el consorcio germano-estadounidense Daimler Chrysler, además de españolas como Repsol y la petrolera estatal venezolana PDVSA, aparecen mencionadas en el informe de la comisión Volcker, sin que ello signifique que pagaron sobornos a sabiendas.
A LO MEJOR NO SABÍAN
“Quiero enfatizar que la identificación de los contratos de compañías particulares no significa que la compañía”, dijo Volcker en conferencia de prensa, “hizo, autorizó o incluso supo de los pagos ilícitos”.
Las antes mencionadas forman parte de las 4,500 compañías de más de 60 países que hicieron negocios con el régimen de Saddam Hussein, a quien el programa de la ONU le dio el poder de decidir a quién atribuía contratos.
El informe cuestiona específicamente el papel del banco francés Banque Nationale de Paris (BNP), que fue el designado para recibir el dinero de las ventas del programa.
La comisión afirma que el BNP no fue muy diligente a la hora de darse cuenta de lo que ocurría.
“Aunque no hay evidencias de que el BNP supiera, o aprobara, el uso de sus centros para el pago de comisiones ilegales, estaba en una posición privilegiada para detectar esos pagos, y no lo hizo”.
El quinto informe de la Comisión Volcker dibuja un panorama de extensa corrupción y dejadez en el programa.
En el marco del mismo, dice, miles de empresas hicieron negocios a través de una maraña de intermediarios corruptos.
INEPTITUD
La ineptitud de la administración de la ONU, denunciada por la comisión, hizo que el Gobierno de Saddam Hussein se sintiera cada vez más cómodo pidiendo comisiones porque se dio cuenta que los mecanismos de control fallaban.
«El momento crucial llegó en el año 2000, cuando Irak impuso la obligatoriedad de pagar sobrecargas y sobornos. Inicialmente, eso llevó a una especie de crisis pues algunas empresas que habían comprado petróleo se retiraron al darse cuenta de que estaba pasando algo», dijo Volcker.
FAVORITISMO
Los barcos que llegaban al puerto de Um Qasr cargaban más petróleo sin que nadie lo impidiese y el régimen iraquí distribuía lucrativos contratos a las empresas de los países menos hostiles —Francia, Rusia y China— mientras se los negaba a empresas estadounidenses o británicas.