- La semana pasada, un día antes de que el Presidente de Costa Rica, Abel Pacheco, enviara el Cafta a su Legislativo, luego de muchos rodeos, la mujer que comandó las negociaciones por ese país se refirió sin tapujos a la ambigüedad del mandatario. Ahora, ella asegura que es imposible que Costa Rica forme parte del Cafta el primero de enero, lo que se traduce en altos costos para la nación vecina
Gustavo Ortega [email protected]
Anabel González es una mujer de carácter fuerte. De entrada es fría, es propio de su condición de abogada experta en negociaciones comerciales, pero al conocerla saca a flote su sensibilidad y buen humor que pocas veces revela.
A ella le tocó llevar la batuta por su país, Costa Rica, en las negociaciones del tratado de libre comercio entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta en inglés). No era la más accesible para los medios de comunicación pero al “pescarla” era contundente en la defensa de los intereses ticos.
Ahora es consultora del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) en Nicaragua, en materia de divulgación del acuerdo comercial. Renunció a su cargo en el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), de Costa Rica, por serias divergencias con el presidente Abel Pacheco de quien opina extensamente en esta entrevista que brindó un día antes de que el mandatario enviara el tratado a su Legislativo.
Dice estar frustrada por lo duro que les tocó negociar en el DR-Cafta y que al final quede Costa Rica a la saga, pues es el único país que aún no aprueba el acuerdo comercial.
Al finalizar las pláticas en diciembre del 2003, Costa Rica dio la sorpresa de negociar solo y un mes más el Cafta; luego, se encarrilaron, pero todos los legislativos ya han dado el sí y ustedes quedaron a la saga. ¿Qué ha pasado?
Mire, con franqueza le digo que es una situación que tiene perplejos a los costarricenses, la gran mayoría de nosotros nos hemos involucrado con el tratado de una u otra manera, participando activamente, dándole seguimiento en foros a favor y en contra. Definitivamente hay una mayoría de costarricenses que apoya el tratado, las últimas encuestas hablan de 65 por ciento de apoyo, entre los señores diputados hay una gran mayoría que lo respalda, hace un mes dos terceras partes de la Asamblea Legislativa le mandaron al Presidente una nota diciéndole que por favor remitiera el tratado, que ellos lo querían discutir, pero el Presidente se ha negado hasta la fecha…
¿Pero por qué?
Él ha cambiado sus exposiciones a lo largo del tiempo; primero, dijo que no lo iba a enviar hasta que el país aprobara un proyecto de reforma fiscal que tenía casi tres años de estar en el Congreso, a pesar de que señalaba que era una prioridad, nunca se involucró activamente en promover la aprobación de esta reforma fiscal; luego, cuando este tema empezó a desgastarse, decidió nombrar una comisión de notables para que le rindieran un informe; entonces la gente esperaba que una vez que se remitiera ese informe él iba a enviar el tratado, pero la comisión de los notables rindió el informe hace más de un mes… y tampoco lo ha enviado. Más recientemente dijo que estaba relacionado al envío de un proyecto de ley sobre el fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que es la empresa monopólica encargada, además, de los servicios de telecomunicaciones; luego ha venido indicando que va a enviar el proyecto de mañana en mañana, pero no lo ha hecho.
¿Qué se lo impide?
La percepción de muchos de nosotros es que él no quiere que el tratado sea objeto de discusión y aprobación durante su gobierno, recordemos que en Costa Rica hay elecciones en el mes de febrero y el cambio de administración es en mayo. Mucha gente en el país cree que don Abel está esperando que llegue el cambio de gobierno para él no haber tenido mayor relación con ésto.
¿Por qué razón?
Bueno, recordemos que el Cafta significa para Costa Rica la apertura de dos monopolios: telecomunicaciones y seguros. Esto, naturalmente, ha provocado la oposición de algunos sindicatos y la gente especula que don Abel le tiene miedo a estos grupos sindicales y que por esa razón prefiere lavarse las manos y que no le toque a él.
Mientras tanto, Costa Rica se está quedando sin subir al tren… suena hasta raro.
Claro, el problema que todo esto presenta es que el retraso que Costa Rica ha tenido en este proceso va a tener un costo importante.
Ya es un hecho que el tratado entra en vigencia el primero de enero…
A mí me parece que es imposible que Costa Rica forme parte del tratado el primero de enero; nosotros firmamos el Cafta en agosto del año pasado, es decir que ha transcurrido ya un año y dos meses y, en el camino, Costa Rica no ha hecho nada al respecto, no es que hemos venido trabajando en prepararnos para estar listos cuando entre en vigor el Cafta, no, no, no, las empresas a nivel individual lo han hecho, cada organización, cada uno en su ámbito particular lo ha hecho, pero el Gobierno como un todo, no lo ha venido haciendo…
Pero según la viceministra (de Comercio) Osterloff, a quien entrevistamos recientemente, dice que ya vienen trabajando…
Fíjese que ella tiene, creo que un mes de estar trabajando en el puesto y yo realmente en esto me he convertido en muy escéptica y aquí le digo: ver para creer, porque tenemos 14 meses de que nos dicen que vienen trabajando, fíjese que el proyecto de Ley Marco en las telecomunicaciones, que es un proyecto fundamental que el país debe aprobar para poner todo en orden y entrar al Cafta, primero el Gobierno nos indicó que lo iba a tener listo en enero de este año, luego que en marzo, después en julio, después nos dijo en septiembre, a estas alturas no existe un proyecto de Ley Marco ya terminado puesto sobre la mesa.
Con todo esto podemos ver que de nada sirvió retrasarse un mes para terminar de negociar, en aquellos días fue un escándalo que ustedes no firmaran en diciembre y se retiraran de la mesa cuando el resto del istmo sí lo hizo. Ustedes se defendieron diciendo que era para hacer un mejor tratado pero no han hecho mucho…
Mire, yo me siento triste por Costa Rica; primero, porque el quedarnos atrás va a tener un costo, ¿de cuánto va a ser? Todavía no lo sabemos, depende de cuál vaya a ser el atraso realmente, si el atraso fuera cuestión de unas cuantas semanas, quizás el costo no sea mayor, pero como todo parece indicar que no va a ser cuestión de semanas me parece que entramos a un área peligrosa donde ponemos en riesgo comercio, la inversión ya establecida e inversión que está por venir, la generación de empleos en el país, en fin una serie de aspectos que no es bueno para Costa Rica…
El resto de socios se ha venido reuniendo para la implementación…
Así es y van tomando decisiones, la verdad es que Costa Rica puede estar sentada ahí, pero su participación es mantequilla como decimos nosotros. ¿Cómo vamos a poder opinar si no somos realmente una parte activa del tratado? ¿Si más bien todos los días sale una noticia diferente en el país de que sí, de que no? Eso realmente hace que los socios comerciales nos tomen como poco serios, entonces a mí me entristece que un país que ha venido llevando en muchas áreas la vanguardia…
Es casi un paradigma en comercio exterior…
Todo el mundo reconoce que tenemos grandes oportunidades en este campo; se ha venido haciendo un trabajo de 20 años, muy positivo en esta área y por eso me entristece ver que nuestro país que llevaba la vanguardia en todo esto ahora está absolutamente retrasado en comparación con el resto de países que forman parte del tratado. Ojalá ésta sea una situación temporal; a mí no me cabe la menor duda que Costa Rica será parte del Cafta, sólo lamento que vayamos a pagar un costo por eso, simple y sencillamente porque tenemos un Presidente que no ha querido asumir el liderazgo, no ha tenido la visión y se niega a llevar este proceso para adelante.
¿Pero qué pasa con ese 65 por ciento de la población que quiere Cafta? ¿Por qué no presionan?
Lo ha hecho. Don Abel es un presidente muy hábil, él va diciéndole a todo el mundo lo que quiere oír, el sector privado se reúne con él y les dice sí, sí, lo voy a enviar, los sindicatos se reúnen con él y les dice no, no lo voy a enviar y ahí a ido llevando la cosa. Creo que el país está un poco cansado, le voy a ser honesta, todos los indicadores de popularidad de él están en negativo, la última encuesta que vi le da un nivel de popularidad de menos 10, se debe en gran parte a la pérdida de credibilidad que ha venido mostrando… Hoy por hoy yo le diría, con toda honestidad, y es algo que no me enorgullece, los costarricenses no le creen nada.
¿Pero dónde están las presiones?
Yo formo parte de un grupo que se llama “Por Costa Rica”, que nos organizamos para promover la aprobación del tratado, damos charlas, seminarios, tenemos una campaña publicitaria, tenemos 20 mil personas afiliadas, se han hecho marchas. ¿Dónde ha visto usted un país donde se hacen marchas no para protestar por el Cafta sino para que por favor se apruebe? Es una situación que nunca hemos vivido en nuestra historia, es la primera vez que una cosa así ocurre y tiene que ver con un Presidente que está en contra la voluntad de la gran mayoría de Costa Rica.
¿Por qué lo hace? ¿Por viveza o por cobardía?
Mire a estas alturas ya no sé, le voy a ser sincera, he tenido todo tipo de hipótesis (risas), he llegado a la conclusión que lo que pasa es que probablemente él no quiere molestarse, no quiere gobernar el país, él dice que es para promover la discusión y que cuando el país esté listo lo va enviar, que tenemos que trabajar, pero es que si tuviéramos que trabajar lo estaríamos haciendo y realmente no lo estamos haciendo, la verdad le seré sincera, yo no entiendo a don Abel, no entiendo qué está haciendo.
¿Su retiro del Gobierno se debió a estas discrepancias?
Sí, en realidad esto se relacionó. Alberto (Trejos, ex ministro del Comex), la viceministra Gabriela Llobet y yo tomamos la decisión de salir del Gobierno cuando después de la firma del tratado, que don Abel apoyó y dirigió, dio las instrucciones en los aspectos más sensibles, pero después empieza a sacar las condiciones, a nosotros eso nos dio una señal muy grave de lo que creíamos que iba a venir y tuvimos una discusión fuerte donde le dijimos que esto no era un buen camino porque nos podría retrasar, él tenía su propia opinión y cuando uno está en la función pública tiene la obligación de cumplir con lo que las autoridades manden y si uno no las comparte lo mejor es retirarse y dejar el espacio para que compartan la visión del Presidente; creo que el tiempo ha demostrado que no compartíamos lo que venía.
Tanta bulla, estrés para nada…
Es duro, qué le puedo decir, la verdad es que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante. Nadie entiende qué pasa, lo que usted me está preguntando se lo pregunta todo el mundo y nadie lo puede explicar.
Apuesta por Nicaragua
Desde hace unos meses, Anabel González, es consultora del DR-Cafta para el Mific. Asegura que este trabajo lo obtuvo porque conoce a muchos nicaragüenses y ha trabajado con ellos a lo largo de su profesión de abogada y funcionaria experta en Comercio Exterior e integración centroamericana.
Logró buenas relaciones profesionales con la titular del Mific, Azucena Castillo, en el tiempo en que ambas eran viceministras.
Dice que la llamaron del Mific para pedirle su apoyo en la etapa de implementación del DR-Cafta.
“Ha sido un gusto, cada día aprendo más y ha sido interesante porque veo la diferencia entre un país que quiere hacer algo, que quiere salir adelante pese a las dificultadas y limitaciones y esto para mí es algo satisfactorio, para mí es un privilegio estar aquí ayudando a que Nicaragua enfrente este reto”.
Estará como consultora del Mific para ayudar en la divulgación e implementación del acuerdo comercial.
Paralelamente, es consultora del BID, el Banco Mundial, la Cepal y es asesora de gobiernos, empresas y universidades de todo el continente.
González cree que tiene varias oportunidades; una de ellas es en los rubros agrícolas como frutas frescas y procesadas y el cacao.
“Hay que evolucionar con productos de valor agregado, como pulpas de frutas, mantequilla de maní, pienso que hay oportunidades interesantes en productos agrícolas y en la industria agroalimentaria”.
Esto, sobre todo, por la gran presencia de nicas e hispanos en general en los Estados Unidos.
En la parte industrial citó a la industria textil, máxime con la concesión que logró el país, el único en el tratado, que podrá abastecerse de telas procedentes de países fuera del DR-Cafta.
A juicio de González, esto permitirá el desarrollo de la industria textil y “esto es algo que se va a ver muy rápido”.
El turismo es otro de los rubros donde ve mucho futuro.
Explicó que cualquier país que no quiera permanecer en el DR-Cafta puede “denunciarlo”.
González, nacida en Curridabat, al este de San José, es madre de dos niñas, de 14 y 11 años. Casada, según refiere, con un esposo “muy comprensivo, tratamos de coordinarnos bien para atender a nuestras hijas”.
Uno de sus pasatiempos preferidos es correr, algo que dice que la apasiona. “Es algo que trato siempre de llevar: mi par de tenis”, aseguró.