- Detrás de ese porte de norteamericano fuerte, como suelen aparecer en las películas de Hollywood, se esconde alguien que dice preferir el desempleo a cambio de que los más desprotegidos tengan a diario un plato de comida
Roberto Pé[email protected]
Loy Van Crowder, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), considera que hace falta una mayor inversión en la agricultura para mejorar los índices de desnutrición en Nicaragua. Sin embargo, cree que este problema se mejoraría si junto al Estado la clase empresarial, a quien señala de buscar sólo ganancias, forman una alianza contra el hambre. “Los empresarios saben que si no hay crecimiento, progreso económico, con tanta gente con hambre, sería un costo económico en salud y productividad”, expresa.
Si el Gobierno no reorienta sus inversiones y la clase empresarial no está dispuesta a ayudar, augura lo peor: habría destrucción del medio ambiente, inestabilidad social, conflictos, violencia en la familia, más uso de drogas y prostitución, “porque todo esto está vinculado con el hambre, la falta de alimentos”.
Esta semana hubo varias actividades en celebración del Día Mundial de la Alimentación. ¿Nicaragua puede celebrar algo cuando el alimento para muchos es un sueño?
Creo que la palabra celebrar confunde un poco el objetivo del Día Mundial de la Alimentación que es recordar la fundación de la FAO que tiene como mandato mejorar las condiciones de seguridad alimentaria en todo el mundo. La idea es tener una oportunidad de dialogar y profundizar sobre el tema de seguridad alimentaria y en Nicaragua, donde hay 27 por ciento de la población en condiciones de subnutrición, creo que vale la pena dedicar un día donde todos los sectores que están afectados y los que no pueden tomar acciones, conozcan el problema y ver qué es lo que pueden hacer para responder a la situación.
Pero siempre hay celebraciones o conmemoraciones y la gente con hambre siempre está presente.
El hambre es una cosa que no vamos a acabar del día a la noche. En este tema se ha avanzado, lo que no se ve es el impacto en grande. Se ha avanzado en reducir el hambre, pero al mismo tiempo hay un crecimiento de la población, factores económicos o políticos que no podemos controlar y que influyen para continuar con el problema.
¿Considera que el Gobierno de Nicaragua está actuando de la mejor manera, que va por buen camino?
Si me preguntas si creo que el Gobierno actual está haciendo algo: Sí. Si es suficiente: No, porque siempre se puede hacer más. Si un país tiene el 27 por ciento de la población, casi la tercera parte con hambre hay mucho más que se puede hacer. Me preocupa que la inversión del Gobierno en la agricultura es menos del tres por ciento, un 2.4 por ciento, para los años 2003 y 2004, el gasto agropecuario es pequeño en comparación del total del gasto gubernamental.
Cuando se toman en cuenta los desafíos de Nicaragua en materia de sanidad vegetal, animal, promoción de exportación, alivio de la pobreza vemos que no hablan de inseguridad alimentaria, la falta de recursos también es evidente. No hay duda que el Gobierno está tratando de mejorar la orientación de la inversión, pero es insuficiente para el sector agrícola y esto es bastante importante, porque sabemos que éste es un país que todavía vive de la agricultura.
A pesar de este esfuerzo, como le decía con anterioridad, los hambrientos están por todos lados.
Lo que pasa es que Nicaragua es un país muy pobre, el país más pobre después de Haití en toda Latinoamérica y el Caribe, es bien difícil la situación, se requiere que todos trabajemos juntos. Se puede invertir más en la agricultura, se puede ver la seguridad alimentaria como una prioridad y reconocer que reducir la pobreza requiere inversión directamente en mejorar la situación de inseguridad alimentaria, en las escuelas, con los pequeños agricultores, con huertos de patio, con sistema de información de alerta temprana.
Muchos dicen que no sólo con invertir en la agricultura vamos a salir adelante.
Es cierto, hay que generar empleos y ése es el enfoque del Plan Nacional de Desarrollo (PND), hay que ver dónde invertir, porque no se puede hacer en todo el país, donde hay ventajas hay que hacerlo, con los lecheros, la pesca por ejemplo.
No hay mejor inversión que la educación, deberíamos de incluir en el currículo del nivel de educación primario el tema de nutrición, que la gente sepa qué es una buena nutrición. La FAO tiene materiales como el folleto Alimentando mentes, combatiendo el hambre que queremos introducir, probarlo.
El Cafta puede crear condiciones para mejorar la situación de pobreza y seguridad alimentaria siempre y cuando haya una inversión en capacitación, que los pequeños y medianos agricultores puedan participar, no hay duda que también hay que buscar en las actividades fuera de la agricultura. Hay mucho que se puede hacer para mejorar, pero tiene que haber una distribución equitativa.
¿Pero es una lucha muy difícil, en las condiciones como un país como el nuestro?
No me siento pesimista en esta lucha, reducir a la mitad el hambre en Nicaragua para el año 2015 es un reto inalcanzable, es mentira reducir del 27 al 13 por ciento. Según los estudios de seguimiento al cumplimiento de las metas del milenio es poco probable, no hay duda que es poco probable, pero creo que si hay un esfuerzo coordinado, aunque sea probable reducirlos a la mitad, habrá una mejoría.
¿El esfuerzo coordinado al que hace referencia para lograr una mejoría se lograría con la Alianza contra el Hambre que ustedes, junto al Gobierno y los empresarios oficializaron?
No creo que haya otra manera, como vas a hacer si no hay una alianza, si no tratamos de involucrar a todos los sectores, todos los nicaragüenses quedarían en sus casas esperando que el Gobierno les resuelva el problema o la FAO o las Naciones Unidas.
Los gobiernos cambian y sus prioridades también, la sociedad civil no cambia tanto, es más estable, el sector privado está allí y tiene recursos. Hay que buscar a la gente que tiene recursos, saber si están dispuestos a ayudar, si hay un compromiso.
Al fin del día para ellos (los empresarios) no sólo es una cosa moral o de imagen la responsabilidad social, ellos saben que al fin del día si no hay crecimiento, progreso económico con tanta gente con hambre, es un costo económico en salud, productividad y ellos lo saben por eso es que están respondiendo.
¿Fue difícil convencer a los empresarios para que los acompañaran en este proyecto, sabiendo que lo primero de lo que se aseguran es si van a obtener réditos o no?
No fue difícil, ellos saben que las ganancias, la capacidad productiva de este país, de los trabajadores, de las futuras generaciones, es el recurso para el crecimiento económico. Debemos estar muy claros, están pensando en ganancias, en comercio, no piensan en nada más, es el fondo del asunto generar plata pues, pero ellos están conscientes que para hacer eso hay que tener una población bien nutrida y que invertir en esa población juntos con otros van a mejorar las condiciones, el ambiente comercial en Nicaragua, ellos lo tienen clarísimo.
¿Entonces junto a la responsabilidad social está el factor económico para bien de ellos?
Hay parte de responsabilidad social, son humanos y ven que hay pobreza y hambre en el país y quieren responder, pero al mismo tiempo son empresarios, pero no podemos ver a los niños y mujeres con hambre y no sentir algo.
¿Sin una alianza entre todos los sectores no habría una mejoría en cuanto al tema de la inseguridad alimentaria?
Nicaragua no tiene otra opción, ustedes los nicaragüenses no tienen otra opción en este momento, tienen que hacer algo para mejorar las condiciones de pobreza y hambre, no hay otra opción, eso tiene que ser la prioridad número uno de este país.
No hay otra manera de avanzar, el Cafta es bueno, pero sin invertir al mismo tiempo en la gente que no tiene los recursos para participar no se van a beneficiar, van a quedar fuera, por eso tenemos que asegurar que esas inversiones sean buenas inversiones y creo que todos nosotros que conocemos un poco Nicaragua podemos hacer algo positivo, no soy cínico, hay buena voluntad.
¿La FAO ha comprobado que hay avances cuando se forman este tipo de alianzas?
En una inversión en capital humano está el futuro del país, hay que ver qué están haciendo otros países, en Guatemala un señor del sector privado llamado Andrés Botrán ha tomado el liderazgo, asesora al Presidente en seguridad alimentaria, dice tal asunto es una prioridad y han demostrado que van avanzando.
A la gente con hambre no le importan los partidos políticos, lo que ellos quieren es que alguien les ayude, pero tampoco hay que verlos como que no son capaces de hacer algo, siempre pensamos que los pobres no son capaces, tenemos que hacer algo para ellos, pero ellos tienen cosas que ellos mismos pueden contribuir.
¿Ayudarlos pero rompiendo ese patrón asistencialista que existe desde hace rato?
No es una cosa que va a venir de arriba a abajo, que los va a salvar, tenemos que empezar con ellos, conociendo sus problemas, viendo qué capacidades tienen, cómo podemos aprovechar esas capacidades que tienen, pero ellos tienen que poner de su parte. Así sienten un cariño, amor, por las cosas que van a hacer por su propio bien.
¿Un cambio de visión con educación?
No se puede decir mejor, realmente es eso, la educación es elemental aquí, no hay duda, es una inversión sin duda que tiene un buen resultado. Tiene que haber un enfoque tomando en cuenta que los pequeños productores, por ejemplo, son los que producen los granos básicos, porque los grandes van a beneficiarse de todos modos, tienen la información, el manejo, la tecnología, el capital.
¿Cree que se pueda romper esa histórica dependencia?
Creo que sí, porque lo que tenemos que ver en estas cosas es cómo las comunidades mismas pueden contribuir. No podemos lograr mucho si no tenemos la voluntad de la comunidad, es obvio que ellos deben de contribuir con sus capacidades organizativas, los materiales que tienen, con su presencia en las capacitaciones, éstas cosas no funcionan si vienen de arriba a abajo como un regalo porque nunca tienen que invertir y no sienten que son los dueños de su proyecto.
¿Y si la alianza a la que usted apuesta se rompe y no se reorientan las inversiones qué pasaría?
No hay dudas que un país como Nicaragua donde hay problemas de pobreza y hambre, donde el 50 por ciento de la población vive con menos de dos dólares al día, si no hay atención a estos problemas, hay destrucción del medio ambiente, hay inestabilidad social, hay conflictos, violencia en la familia, los niños salen a la calle, hay más uso de drogas, prostitución, todo esto está vinculado.
¿Al final del día, como usted dice, o cuando va a comer piensa en los niños hambrientos de Nicaragua?
Sí. Creo que todos pensamos, no todo el tiempo pero creo que es imposible comer bien y no pensar en la gente que no come, al mismo tiempo hay gente que critica a los organismos como el nuestro, dicen que las organizaciones internacionales viven de este problema, que sin pobreza y sin hambre nosotros no tenemos empleo. Para mí mejor no tener empleo, porque prefiero que la gente coma.
El nica es abierto
Loy Van Crowder, 57 años, es un norteamericano que desde hace tres años y medio está al Frente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), aunque su entrada a esta agencia fue en 1993.
Es profesor de Desarrollo con enfoque en Agricultura y posee un doctorado en Educación de Adultos y Sociología Rural. Está casado con Patricia Parera, una argentina que conoció en Nicaragua. Tienen una hija de dos años de nombre Julieta.
“Lo que más me gusta de Nicaragua es la gente, conozco gran parte de América Latina, pero con los nicaragüenses rápidamente se pueden hacer amistad, no ponen barreras, dicen lo que piensan, son abiertos”, aseguró Loy Van Crowder.