Los accidentes de tránsito cobraron una nueva víctima. Esta vez fue en la carretera a Villa El Carmen, Managua.

Camioneta embiste y mata a un transeúnte

Elízabeth [email protected] El cuerpo tendido a orillas de la carretera es prueba para Reynaldo Secundino Zavala Jirón, que su hijo, Reynaldo Antonio Zavala Galán, de 26 años, caminaba de forma prudente cuando fue impactado mortalmente por una camioneta placas 011-64. Con la voz entrecortada por el llanto, don Reynaldo dijo que el único testigo de […]

Elízabeth [email protected]

El cuerpo tendido a orillas de la carretera es prueba para Reynaldo Secundino Zavala Jirón, que su hijo, Reynaldo Antonio Zavala Galán, de 26 años, caminaba de forma prudente cuando fue impactado mortalmente por una camioneta placas 011-64.

Con la voz entrecortada por el llanto, don Reynaldo dijo que el único testigo de la tragedia fue un niño de nueve años, quien acompañaba a su vástago al momento del accidente.

El hecho ocurrió a la altura del kilómetro 35 y medio de la carretera a Villa El Carmen, cuando la camioneta conducida por Humberto José Jácamo Arana, de 35 años, arrolló a Zavala, quien caminaba en esa misma dirección a la orilla del adoquinado.

Junto al inerte cuerpo de la víctima quedó un saco con las provisiones que aparentemente había comprado momentos antes.

Según Zavala Jirón, la víctima salió desde tempranas horas de su casa, ubicada en el kilómetro 36 sobre esa carretera, un kilómetro hacia adentro, a vender unas escobas que ellos mismos fabrican, para luego comprar alimentos, pues “no había amanecido nada en el hogar”.

Zavala Jirón expresó que el fallecido “era mi brazo derecho” en la manutención de la casa, donde también habita otro de sus hijos.

Mientras el cuerpo permanecía tendido en el suelo, una llovizna caía en el lugar, la cual se confundió con el llanto desesperado del padre quien fue sorprendido por la trágica pérdida de su vástago.

“Nunca esperé que mi hijito iba a morir así”, repetía desconsolado Zavala Jirón, mientras las lágrimas resbalaban por su rostro.

“¡Qué triste es la vida de un ser humano! ¡Ay, padrecito, qué triste es la vida de un ser humano! ¡Padrecito, dame fortaleza para resistir este golpe!”, clamaba Zavala Jirón, mientras contemplaba el cuerpo inerte de su hijo.

El llanto del padre provocó que rodaran las lágrimas por el rostro de varios de los presentes, quienes acudieron a la carretera a observar lo sucedido.

Una de las vecinas lamentó que la familia es de escasos recursos económicos, por lo cual es necesario la ayuda de personas caritativas.

El policía Milton Moraga, quien investigaba en el lugar del percance, manifestó que aún no determinaban las causas del hecho, pues en la camioneta no quedaron huellas de impacto que dejara entrever alta velocidad del conductor.

“Si ha ido a gran velocidad, tuviera bastantes daños la coraza del vehículo y no es mucho el daño que tiene”, expresó de forma preliminar.

El progenitor del fallecido se remitió a lo que observaba, “está a la orilla, él era bien sutil”.

Nacionales

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí