- Informe del Gobierno salvadoreño contradice a ONG
EFE-AP
WASHINGTON.- El Salvador explicó ayer ante la OEA los “grandes frutos” alcanzados en la prevención y rehabilitación de pandilleros, lo que contrasta con denuncias de atropellos por parte de algunas ONG.
El presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública salvadoreño, Oscar Bonilla, compareció el jueves ante esta Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) para “presentar la cara” a las denuncias de violaciones de los derechos humanos a los miembros de las pandillas o maras.
Bonilla respondió a las incriminaciones presentadas por la Red para la Infancia y la Adolescencia, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) y otras Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
En una audiencia sobre la problemática relacionada con las maras en el país centroamericano realizada por la CIDH, esas entidades sostuvieron que el Estado salvadoreño no estaba preparado para atender de manera integral el fenómeno de la violencia juvenil.
PROGRAMAS EN ETAPAS
Bonilla informó de que El Salvador lleva a cabo programas de prevención en etapas que abarca a los jóvenes que no han delinquido, los que ya están en zonas de riesgo y a los que han purgado sentencias por haber cometido delitos.
Destacó que el Gobierno de San Salvador es consciente de que se necesita atender “la compleja problemática de las pandillas” que han dejado de ser un fenómeno exclusivo de este país.
La CIDH mostró interés no sólo en conocer los programas de rehabilitación sino también las estadísticas relacionadas con la tasa de homicidios y el impacto que tienen las deportaciones de centroamericanos, especialmente de los que tienen un historial delictivo en EE.UU.
“Querían saber sobre las buenas prácticas en materia de prevención y rehabilitación, porque tienen información que está un poco atrás de lo que estamos haciendo como Estado”, dijo Bonilla.
DEPORTADOS INCITAN A VIOLENCIA
Resaltó que “un joven pandillero deportado a nuestros países en un mes logra desbaratar el trabajo de un año de prevención de la violencia porque se convierte en líder de muchos jóvenes”.
Posteriormente, en una rueda de prensa, el Consejero de Seguridad de El Salvador dio a conocer que la CIDH “en principio ha mostrado cierta satisfacción por los programas que tiene el Estado salvadoreño, pero también requiere datos sobre la población de pandillas en los centros penales y su condición”.
ADMITEN DÉFICIT EN SISTEMA CARCELARIO
Reconoció que en el sistema carcelario su país “tiene un déficit porque afronta hacinamiento y una sobrepoblación de reclusos. Obviamente tenemos dificultades, pero estamos buscando los medios para resolver esto lo más pronto posible”, dijo.
Negó la existencia de “escuadrones de la muerte” para la eliminación física de los pandilleros y dejó claro que la institucionalidad del Estado no permitirá las operaciones de esta clase de grupos clandestinos.
El Salvador ha pedido a la comunidad internacional asistencia técnica y financiera para lidiar con la violencia de las maras y trabaja junto con Estados Unidos en la solución de este problema “que ha crecido con rapidez”, afirmó Bonilla.
COMETEN HOMICIDIOS ATROCES
Indicó que las pandillas son las responsables del 60 por ciento de la violencia social salvadoreña, porque son las que han estado en los últimos años “cometiendo una serie de homicidios atroces”.
Desmintió que en El Salvador se encarcele a las personas sólo por su apariencia como han dicho algunas ONG. “Eso no lo permite la ley”, precisó Bonilla.
CINCO PANDILLEROS ASESINADOS EN CÁRCELES SALVADOREÑAS
Cinco reos pandilleros fueron asesinados por sus mismos compañeros en dos prisiones salvadoreñas, en medio de protestas por mayores beneficios carcelarios, informaron el jueves las autoridades penitenciarias.
El inspector de centros penales, Gilberto Cáceres, afirmó que dos de los asesinatos ocurrieron el miércoles en la cárcel de la ciudad de Quezaltepeque, al noroeste de la capital, mientras los otros tres se registraron el mismo día en la cárcel Ciudad Barrios, al este.
En declaraciones a la radio La Chévere, Cáceres no identificó a las víctimas, pero aseguró que en ambas cárceles están albergados pandilleros de la Mara Salvatrucha o MS.
Todo apunta a que son purgas internas que se están dando entre las maras, sostuvo el funcionario, quien agregó que la Policía y Fiscalía investigan los casos.
Los reos de las cárceles de Quezaltepeque y Ciudad Barrios iniciaron el lunes una protesta en demanda de mayores beneficios para sus líderes, que guardan prisión en otra cárcel de máxima seguridad en el centro del país.
La Mara Salvatrucha, junto a la denominada Mara 18, son las dos pandillas más peligrosas de la región. En El Salvador suman al menos 20,000 integrantes, según algunos cálculos.
Tanto en El Salvador como en el resto de los países de Centroamérica y México, las pandillas protagonizan cruentos hechos de violencia.
EN EL OJO DEL HURACÁN
Oscar Bonilla dijo a EFE que conoce muy de cerca la actividad de las pandillas salvadoreñas porque ha estado en el “ojo del huracán” hablando con ellos en sus propios peligrosos territorios. “Allí hay buenas personas que pueden rehabilitarse”, indicó.
Reveló que en su país operan por lo menos 14,000 pandilleros —aunque esos grupos dicen que tienen un mayor número—, agrupados “en cuatro pandillas que son las más relevantes”: la 18, la Mara Salvatrucha, la Mao Mao y La Máquina.