El estadounidense Kieran Mattison se lució en el cierre.

¿Será un Bóer diferente?

Edgard Tijerino [email protected] El aparatoso “naufragio” del Bóer en la primera Liga Profesional, le quitó el brillo en sus ojos a los aficionados capitalinos y dejó sus corazones a media asta. ¿Que más puede importar cuando las ilusiones son destrozadas como la cabeza de Tyson golpeada por los puños de Holyfield en 1996? Se conquistó […]

Edgard Tijerino [email protected]

El aparatoso “naufragio” del Bóer en la primera Liga Profesional, le quitó el brillo en sus ojos a los aficionados capitalinos y dejó sus corazones a media asta. ¿Que más puede importar cuando las ilusiones son destrozadas como la cabeza de Tyson golpeada por los puños de Holyfield en 1996?

Se conquistó el título de la liga de la Feniba con un montón de “caras extrañas” como dice el tango de Gardel, pero la herida de la profesional siguió sangrando y planteando un reto: armar un Bóer lo suficientemente competitivo.

¡Ahí lo tienen!, dijo ayer Eduardo Urcuyo después de la primera señal, esa victoria de 3 por 0 sobre los leones.

Calma Eduardo. Cierto, ya recibimos una señal, y fue alentadora, pero todavía no podemos salir desnudos del baño, gritando por las calles como Arquímedes: ¡Tenemos otro Bóer!, ¡Ahora sí!

El pitcheo consistente que nunca apareció en pantalla en la primera liga, fue el gran factor del primer triunfo indio. Miguel Gómez ponchó a 10 en siete entradas de sólo ceros, y el relevista Kieran Mattison apretó las tuercas durante los dos últimos innings para completar el blanqueo de dos hits.

Ardley Jensen, de Curacao, que sueña llamarse Andrew, como su ídolo el de los Bravos, conectó el más grande batazo del juego, profundo al center, haciendo que Justo Rivas se perdiera de nuestra vista. Jensen, y Bárbaro Cañizares podrían tener suficiente explosivo en sus bates para atraer público y fortalecer posibilidades.

Evert Cabrera, aparentemente sin significado ofensivo, mostró seguridad y recursos en la defensa; Jimmy González estuvo inutilizado con el madero; Nemesio podría necesitar más tiempo de adiestramiento para tomar distancia del promedio casi derretido que raramente lo empujó hacia las tinieblas en la temporada anterior; Marlon Abea no necesita ser sometido a examen, pero se acostó tranquilo al producir una de las tres carreras.

Vimos un Bóer “al tanteo” porque todavía no estaban todos los importados. Consecuentemente, no sabemos cómo se va a estructurar el line-up, tampoco si Aníbal Vega va a permanecer como cuarto leño, y por supuesto, no conocemos la confección definitiva del infield.

Por todo eso, fue alentador el despegue. No se escuchó un solo rugido, porque los dos hits carecieron de trascendencia y ningún león llegó a tercera base.

¡Qué bueno que hubiera sido el juego por el banderín!

Un momento, paren su excitación y no continúen con sus cálculos. No por ahora. Era solamente el primer juego de la temporada.

La jugada del juego fue el relevo vía Justo Rivas-Enohel Polanco-Alexis Hernández que mató a Jorge Luis Avellán en el plato, postergando por unos minutos el quiebre del 0-0. Sánchez tomó un riesgo con terreno pesado, pero se necesitaba una combinación perfecta en rapidez y precisión, y eso fue lo que ocurrió.

¿Será otro Bóer el que veremos en esta segunda profesional? Ojalá, para que el público de Managua, todavía resistente a llegar al estadio, recupere el brillo en sus ojos y la alegría en sus corazones.

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