- Extraño ablandamiento de sandinistas parece tener un precio
- Fuentes legislativas hablan de un paquete de cargos que interesan al FSLN a cambio de darle al PLC la oportunidad de “calmar” a EE.UU.
Luis Felipe Palacios yLudwin Loáisiga [email protected]
El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) cedió a la discusión y ratificación del Tratado de Libre Comercio suscrito entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta, por sus siglas en inglés), tras acordar con sus aliados del PLC un paquete de leyes y nombramientos a nuevos cargos, según fuentes legislativas.
Antes de iniciar el plenario en la Asamblea Nacional, diputados liberales y sandinistas, que integran la llamada “comisión bilateral” —llamada por ambos partidos el quinto poder del Estado—, sostuvieron una reunión en donde rayaron el cuadro a esos acuerdos.
LOS EFECTOS ZOELLICK
Los acuerdos, según la fuente, los había alcanzado el FSLN con el Partido Liberal Constitucionalista tras la visita de dos días al país del Subsecretario de Estado de Estados Unidos, Robert B. Zoellick, quien condenó al PLC por el pacto que mantiene con los sandinistas desde hace años.
La visita de Zoellick provocó que “una parte” de los legisladores liberales se rebelara, incluso públicamente, contra la dirigencia del PLC —llámese Arnoldo Alemán— y presionaran por romper el pacto con el FSLN, dando visos con acercarse al aspirante presidencial Eduardo Montealegre.
Los legisladores liberales David Castillo y Carlos Noguera, junto a sus colegas Jamileth Bonilla y María Eugenia Sequeira, se reunieron con Montealegre tras la visita de Zoellick.
La fuente dijo que la estrategia del dirigente sandinista Daniel Ortega es fortalecer a Alemán cuando se arrecian las presiones de EE.UU. en contra del PLC, no sólo para evitar una desbandada liberal hacia el sector de Montealegre, sino para conservar su principal carta de negociación: Alemán, a quien Ortega controla a través del Poder Judicial.
La sandinista Alba Palacios negó que exista ese tipo de acuerdos y dijo que accedieron a la discusión del DR-Cafta porque son minoría en la junta directiva del Parlamento.
TODO A CAMBIO DEL CAFTA
De acuerdo a esta versión, el FSLN, al ver la ofensiva del Gobierno de EE.UU. y la inminente rebelión a lo interno del PLC, decidió “ceder” a la discusión del DR-Cafta simulando una ruptura del pacto, cuando en realidad su estrategia es oxigenar al PLC, alrededor de Alemán.
A cambio de la discusión y posterior ratificación del Cafta, el cual sería vendido como un triunfo político del PLC, el FSLN exigió la creación del banco de fomento de la producción —a ser dirigido por un sandinista— y una serie de leyes que componen la agenda paralela al acuerdo comercial, que benefician a sectores afines al sandinismo.
El PLC también apoyaría el incremento presupuestario en el 2005 para cuatro municipios fronterizos con Costa Rica, de los cuales tres de ellos son administrados por ediles sandinistas y uno por un liberal.
Además se habrían comprometido a nombrar a Antenor Rosales, un ex coronel del Ejército Popular Sandinista, como vicesuperintendente de Bancos y Otras Instituciones Bancarias.
Asimismo, dijo la fuente, el PLC habría accedido a que Leonel Espinoza, ex jefe antinarcóticos de la Policía Nacional, asumiera la dirección del Instituto de la Propiedad Reformada Urbana y Rural (Inprur).
Ambas instituciones estarían repartidas en el binomio: FSLN y PLC. Oficialmente el PLC y el FSLN negaron tener acuerdos sobre esos temas y que la ratificación del DR-Cafta sea producto de negociaciones.
CÁLCULOS POLÍTICO
El legislador Orlando Tardencilla, de la bancada Azul y Blanco, estimó que la nueva postura del FSLN ante la ratificación del DR-Cafta responde a “cálculos políticos y electorales”.
“Hay cálculos políticos y electorales (del FSLN), y reconocimiento de una derrota inminente que el danielismo está teniendo, y evitar verse atado ineludiblemente en una derrota que está afectando al PLC y ellos (los sandinistas) quieren separarse”, señaló.
INSULZA ESPERA TRIUNFO DEL DIÁLOGO
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, señaló ayer que no ve ninguna razón por la que no se pueda llegar a un acuerdo para superar la crisis por la que atraviesa Nicaragua.
Insulza señaló que cree que la misiva que envió el pasado 29 de septiembre a los cuatro poderes del país “ha elevado más el debate” y espera que “no se diluya en un intercambio de insultos”.
El secretario general de la OEA realizó estas declaraciones durante la inauguración de la LXI Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se celebra en la ciudad estadounidense de Indianápolis.
Insulza manifestó que ha planteado cuatro puntos a los partidos enfrentados en Nicaragua, entre ellos que se permita al Gobierno terminar su mandato, y aunque dijo no haber solicitado “derogar las reformas constitucionales”, aseguró que su supresión permitiría al presidente Enrique Bolaños gobernar con las mismas reglas con las que comenzó su gobierno.
RESUELVAN
“Estamos esperando que se pongan de acuerdo. Los políticos tienen que resolver los problemas de la gente, no crearlos”, dijo ayer el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien recordó que a Nicaragua le interesa que la crisis se solucione lo antes posible, porque el país tiene pendiente “proyectos importantes” con el Cafta y el FMI.