Parte del cargamento de marihuana incautado en Chinandega.

Capturado con “mari”

Carol Munguí[email protected] José Denis Mendoza Herrera, de 30 años y originario de Somotillo, es investigado por diversos delitos, luego que fuera capturado en la frontera con Honduras tras una persistente persecución. El sábado por la mañana, Mendoza viajaba con un cargamento de 61 kilos de marihuana que logró introducir desde Honduras, pero se encontró en […]

Carol Munguí[email protected]

José Denis Mendoza Herrera, de 30 años y originario de Somotillo, es investigado por diversos delitos, luego que fuera capturado en la frontera con Honduras tras una persistente persecución.

El sábado por la mañana, Mendoza viajaba con un cargamento de 61 kilos de marihuana que logró introducir desde Honduras, pero se encontró en la comunidad de Rancherías con un rutinario retén policial que lo obligó a girar nuevamente y aparcarse a pocos metros del grupo de policías.

Los oficiales se acercaron, lo observaron nervioso, por lo que el hombre emprendió la fuga de manera repentina, lanzando tres sacos y un bolso sobre la calzada, depósitos donde dejó abandonados 68 paquetes, empacados como se acostumbra proteger la cocaína.

La camioneta roja, marca Toyota, placas 223-372, fue circulada junto con su conductor, al que también se le investiga por otras acciones conexas al tráfico de drogas, como el traslado de inmigrantes desde Costa Rica hacia Honduras, la introducción de whisky y cigarrillos, productos de los que está prohibida la entrada por competir deslealmente con la industria nacional.

“Hemos constatado que la Carretera Panamericana es un corredor para el traslado de marihuana desde el vecino país hasta Managua, donde hay alto consumo”, dijo la subcomisionada Gloria Aguirre, vocera de la Policía Nacional de Chinandega.

MUERTE ACCIDENTAL

Aguirre aprovechó para informar de la muerte del menor Marco Antonio Dolmus Martínez, de 11 años, quien perdió la vida mientras un vigilante limpiaba su arma.

La tragedia ocurrió en la comunidad de Santa Matilde, al este de la ciudad de Chinandega, cuando Mario Salvador Ramos Mora, de 27 años, luego de una noche de labor regresó y aprovechó para limpiar su escopeta, calibre 12.

El arma presentó problemas, fue manipulada y en una de estas maniobras se escapó el disparo que segó la vida del niño, cuyos perdigones le desbarataron el rostro, muriendo instantáneamente.

“Esto fue un accidente, no hay que culpar al vigilante, hay que ser justos”, dijo Domingo Dolmus, abuelo de la víctima, quien refiere que la mala suerte perseguía al niño que escapó de morir en el deslave del volcán Casita, en Posoltega, y desde entonces vivía con él en la localidad que le vio morir.

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