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“Los traficantes de personas no tienen fronteras y se aprovechan de la difícil situación económica de muchas familias para ofrecer empleos sobre todo a menores, con ganancias exorbitantes”, advirtió el subcomisionado Juan Alemán, jefe del departamento de Delitos Especiales de la Policía Nacional.
El funcionario policial dijo que según las investigaciones efectuadas por esa institución, las víctimas, en especial muchachas menores, son forzadas por los traficantes a consumir drogas y alcohol, para luego llevarlas a burdeles, cantinas, centros nocturnos o casas de citas en Guatemala. Agregó que el traficante abusa de ellas, hasta hacerlas perder su autoestima y dejarlas traumatizadas.
“Al final la realidad es otra, terminan en una explotación sexual, su vida destruida, caen en otro estado, con identidad falsa”, refirió Alemán, quien recordó que esto representa un problema a la hora de ubicarlas e intentar su repatriación.
BUSCA DOCUMENTAR
Hasta el momento, la Policía trata de documentar las investigaciones que realizan, pues comúnmente las familias no denuncian estos casos por temor a represalias, o porque no seguirían recibiendo el dinero que viene del exterior, producto de la explotación de algún familiar.
El Ministerio de Gobernación, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y Save The Children Canadá, iniciaron recientemente una campaña de comunicación para la prevención de trata y tráfico de niños, niñas y adolescentes en Nicaragua, con el propósito de promover la seguridad entre la ciudadanía.
A su vez, estas instituciones hicieron el lanzamiento del cuadernillo Aprendiendo a prevenir la trata de personas, con estudiantes y profesores del Instituto Miguel de Cervantes.
La viceministra de Gobernación, Deyanira Argüello Arana, explicó a estudiantes y profesores que el tráfico de personas es una forma de esclavitud moderna, la cual consiste en el transporte y venta ilegal de seres humanos que genera grandes ganancias al crimen organizado.