En letra pequeña

Fabián [email protected]

MIL MOTIVOS:

Un amigo me hacía notar que los jueces y la justicia acaparan desde hace mucho tiempo casi toda la temática de esta columna. Es cierto. Pero cada vez que quiero dejar de escribir sobre estos personajes, ahí están ellos dando mil motivos . ¿Cómo dejar de escribir sobre unos jueces y magistrados que se quedan con más de 600 mil dólares decomisados a uno de sus procesados? ¿Cómo callar cuando los mismos que realizaron un trámite fulminante para sacar el dinero de las arcas de la Corte luego se declaran sorprendidos? ¿Cómo no señalarlos si tienen el descaro de decir que sólo ellos se pueden investigar a ellos mismos?

MALA CALAÑA

Todo comenzó cuando el sistema judicial se empezó a poblar de gente de dudosa calaña. Se advirtió a gritos. Hubo quien dijo que “ellos” también merecían la oportunidad de impartir justicia. Que para ser juez no importaba su pasado ni que hayan obtenido su título de abogado en cursos relámpagos de quién sabe qué universidad. Que para ser magistrado no importaba que hasta hace poco cargasen maletines a Alemán u Ortega. Aclaro: considero muy meritorio el esfuerzo de aquellas personas que se gradúan en carreras de fin de semana. Sí estoy en contra de aquellos mafiosos que se asocian con los políticos, los vemos trepar vertiginosamente, a veces llegan hasta a ser magistrados o presidentes de la Corte, con el único propósito de sacar provecho y servir a quienes los tienen en ese cargo.

REINO DEL REVÉS

Hay una canción infantil muy popular en Sudamérica que se llama El Reino del Revés donde “nada el pájaro y vuela el pez” y que en una de sus estrofas dice: “Me dijeron que en el Reino del Revés / nadie baila con los pies, / que un ladrón es vigilante y otro es juez / y que dos y dos son tres”. ¿No se inspiró en Nicaragua quien compuso esa canción?

ABUSIVOS

Remington (Michael Douglas), un duro cazador de leones en la película Demonios de la noche, cuenta la historia de dos abusivos que mantenían atemorizado al pueblo donde creció. Juntos eran terriblemente nocivos y funcionaban como una perfecta máquina del mal. Un buen día lograron separarlos, y darle a uno de ellos una paliza de padre y señor mío que lo obligó a huir del pueblo. Al otro, sin su hermano “abusivo”, se le vio deambular achompipado e inútil por las calles y poco después moría de tristeza. Juntos eran una amenaza, separados… nada. ¿No les suena familiar la historia de estos dos abusivos?

HILO TENSO

Si Daniel Ortega fuese inteligente, que creo que lo es, comprendería que éste es el momento de retirarse a gozar de todo lo que le han sacado a los arnoldistas. Si por ambicioso le sigue poniendo más carga al saco, el hilo que lo sostiene se va a romper y ahí se van él y Alemán en el saco. Tanto va el cántaro al río que termina por romperse…

SALIDA DE BAÑO

Inesperadamente, la puerta para salir en caballo blanco se la han abierto quienes menos se esperaba: los costarricenses. En el río San Juan, Ortega puede encontrar el pretexto perfecto para abandonar la rapiña partidaria en aras de un “interés nacional”. Así que no nos resulte raro si vemos a los danielistas abandonar a sus hermanos arnoldistas y hablar ahora de unión y de deponer posiciones en aras de la Patria. Ya vienen elecciones, pues.

Editorial
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