- Bush dispuesto a usar reserva estratégica de petróleo
AFP, EFE
HOUSTON, EE.UU.- El número de muertes relacionadas con el paso del huracán Rita en Texas y Misisipí (sur de Estados Unidos) aumentó a nueve tras el hallazgo el lunes de cinco miembros de una familia intoxicados por el gas de un generador usado después del ciclón, informó un diario local.
El diario The Beaumont Enterprise también informó sobre la muerte de un hombre de 43 años y una mujer de 56, que vivían en el condado de Liberty, Texas, cuando su casa rodante fue golpeada por los poderosos vientos de Rita.
Con estas muertes aumenta a nueve el número de muertos en las costas del sur de Estados Unidos sacudidas por Rita este fin de semana, según los balances provisionales.
El recuento anterior incluía a un hombre de 79 años que murió aplastado por un árbol también en Texas, mientras en Misisipí una persona falleció al ser alcanzada por un tornado desatado por el ciclón Rita.
El diario precisó que en un apartamento de Beaumont se encontraron los cuerpos de un hombre de 46, una mujer de 25 y tres niños de 7, 9 y 12 años, durante las labores de rescate que continúan en Texas, donde el ciclón produjo inundaciones y caídas del suministro eléctrico tras su paso el sábado.
Otra mujer de 29 años y un niño de 8 fueron hallados en condiciones graves en su apartamento y están hospitalizados, informó el diario.
MUERTES PREVIAS
Además, durante las evacuaciones previas al paso del huracán hubo 24 fallecidos por el incendio de un bus y una mujer falleció de calor en un embotellamiento.
El presidente de EE.UU., George W. Bush, se mostró ayer dispuesto a recurrir a la Reserva Estratégica de crudo por los efectos de los huracanes en el suministro de gasolina, aunque dijo que pronto se refinarán 1.8 millones de barriles al día.
Deseoso de mostrar que toma medidas en un problema —el de los precios del combustible— exacerbado por el paso de los huracanes, Bush indicó que ya está en marcha el suministro de un millón de barriles diarios de gasolina.
NUEVA TORMENTA… POLÍTICA
La sola idea de conceder un mayor espacio al Pentágono en la gestión de desastres naturales ha desatado una tormenta política, ante el temor de que los civiles pierdan el control del poder en EE.UU. en favor de los militares.
A pesar de que la diferencia de la respuesta dada por las autoridades al huracán Katrina y al Rita ha sido abismal, el Gobierno del presidente George W. Bush sopesa dar más protagonismo a las Fuerzas Armadas en una crisis nacional.
Pero esa idea ha desatado un debate sobre la posibilidad de cambiar una ley de 1878 que prohíbe que el Ejército asuma funciones policiales dentro de Estados Unidos.
Un cambio en la ley requeriría acción legislativa, y muchos en Washington no aconsejan que sea el Pentágono el que decida cuándo intervenir en un asunto interno. La propuesta ha creado fisuras en el Congreso de EE.UU., dividiendo a los demócratas y republicanos, por igual.