Espíritu nica

Ramón Vega S. Hace tres años mi hija me trajo a Estados Unidos a pasar mis últimos años con ella y sus hijas. Desde entonces trato de enseñarle a mis nietas lo que puedo sobre Nicaragua, para que aprendan a quererla. Por eso me preocupé en llevarlas para que vieran la carroza que representaría a […]

Ramón Vega S.

Hace tres años mi hija me trajo a Estados Unidos a pasar mis últimos años con ella y sus hijas. Desde entonces trato de enseñarle a mis nietas lo que puedo sobre Nicaragua, para que aprendan a quererla.

Por eso me preocupé en llevarlas para que vieran la carroza que representaría a nuestro país en el desfile de la Independencia de Centroamérica, realizada en la ciudad de Los Ángeles.

Todo estuvo bonito, mucho esmero por parte de los participantes. Sólo empañó el evento, el hecho que la muchacha que había sido designada como señorita Nicaragua no llegó vestida con el huipil, traje típico nuestro, sino que con uno propio para fiestas.

Desde donde estaba yo con mis nietas pude ver la discusión y estuve de acuerdo con los organizadores nicas cuando se le dijo que no podía viajar en la carroza sino vestía el traje típico. También escuché que el huipil se lo hicieron especialmente a ella.

Me pregunto ¿será que esta joven se avergüenza de ser nica?

Mejor así, elementos con ese espíritu débil no queremos que nos representen. Ella tuvo que irse por su lado, pero no con los nicas.

Van Nuys, California.

Cartas al Director

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