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Un obrero que labora para una empresa contratada por la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), permaneció por unos 40 minutos atrapado a la mitad de su cuerpo por un cúmulo de tierra que le cayó mientras realizaba trabajos topográficos en una zanja, de unos tres metros de profundidad.
La mañana de ayer los obreros que efectúan el cambio de tuberías de aguas negras, en el barrio El Paraisito, fueron sorprendidos cuando Eugenio Ríos, uno de los trabajadores era parcialmente cubierto por la tierra suelta que había sido sacada de la zanja.
“La tierra estaba floja, él iba a poner unos niveles antes de poner los tubos”, comentó Juan Lira, un compañero de trabajo de Ríos.
MINUCIOSA LABOR
De inmediato los integrantes de la cuadrilla sacaron palas y panas; poco a poco empezaron a retirar la tierra que mantenía aprisionada las piernas de Ríos.
Al sitio también acudieron miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos, quienes por varios minutos trabajaron junto a los obreros hasta sacar a Ríos de la zanja y trasladarlo a un hospital capitalino.
CURIOSOS IMPERTINENTES
Pese a que los bomberos colocaron las cintas amarillas con el conocido distintivo de Peligro, los curiosos se juntaron en los alrededores entorpeciendo la labor de los voluntarios en el rescate del obrero.
Al momento de la salida a la superficie, Ríos lamentaba que no sentía la pierna izquierda, lo que a criterio de los bomberos fue motivado por el tiempo en que el cúmulo de tierra lo mantuvo inactivo.
El bombero Vidal Carrasco explicó que por suerte la tierra cayó en el cuerpo de Ríos, de las caderas hacia abajo, lo cual le provocó únicamente golpes de consideración. De lo contrario su vida pudo haber estado en peligro.
Carrasco recomendó que los trabajadores que realizan ese tipo de labor deben de contar con equipos de seguridad para evitar posibles tragedias.