Un estudiante al caer de un caballo ayer en la hacienda San Jacinto, el sitio histórico que visitan cada año en septiembre.

Alumnos ebrios hicieron alborotos en San Jacinto

Médico asegura que atendió a unos 20 estudiantes por intoxicación alcohólica Wilder Pérez [email protected] Dos intentos de violación, un oficial de policía agredido, licor oculto en las ropas íntimas de las alumnas o inyectado en botellas de gaseosas desechables; colegiales ebrios y directores cómplices de la mala conducta de sus estudiantes en el Museo Histórico […]

  • Médico asegura que atendió a unos 20 estudiantes por intoxicación alcohólica

Wilder Pérez [email protected]

Dos intentos de violación, un oficial de policía agredido, licor oculto en las ropas íntimas de las alumnas o inyectado en botellas de gaseosas desechables; colegiales ebrios y directores cómplices de la mala conducta de sus estudiantes en el Museo Histórico Hacienda de San Jacinto, será parte del informe que la Policía de Tipitapa enviará al Ministerio de Educación (MECD), al concluir las Fiestas Patrias.

Aunque los delitos disminuyeron este año en San Jacinto, los policías se mostraron alarmados por la situación, ya que esta vez involucra a autoridades de algunos centros de estudio; y descubrieron nuevas técnicas de los alumnos para introducir licor al museo.

Pero los casos más graves son los intentos de violación a los que escaparon dos jovencitas esta semana en ese lugar, cuyos nombres y centros de estudio no fueron revelados por la Policía.

Ambos casos fueron especialmente lamentables para el médico Julio César Osorno, quien de manera voluntaria brinda atención médica a los visitantes de la Hacienda San Jacinto.

“A la primera alumna la descubrimos y parecía una niña maltratada, a pesar que casi fue violada; no decía nada, sólo pedía ayuda, la gente tuvo que salvarla, tuvo una crisis, presentó los cuadros de abuso intrafamiliar silencioso con secuelas, aquí llegó desmayada, ni siquiera había desayunado y decía que se quería ir de su casa, no vive con sus padres”, comentó el médico.

La segunda también fue rescatada por la gente. El presunto violador, que al igual que el primero logró escapar entre el monte del cerro San Jacinto, detrás del museo, al parecer se quería aprovechar del estado de ebriedad de la jovencita, según el médico.

POLICÍA INDIGNADA

La Policía local está indignada con los responsables de los colegios capitalinos Villa Austria y Experimental México, porque estudiantes del primero agredieron a un oficial, hasta provocarle una seria herida en su antebrazo izquierdo, todo aparentemente con la venia de una autoridad del colegio, del cual no proporcionaron el nombre.

El inspector Javier Pérriman, jefe de la Zona Rural de la Policía de Tipitapa, relató que al director del Villa Austria no le gustó ver que un oficial detuviera a su alumno e inmediatamente ordenó la agresión.

Al final, uno de ellos empujó al policía, que al caer se hirió el brazo. El médico aseguró que el estudiante responsable del empujón estaba “narcotizado”.

“Vamos a poner cartas sobre la mesa, no vamos a permitir que ningún alumno, mucho menos un profesor o un director, traten de agredir a un policía”, comentó el jefe policial de la zona.

La coordinadora del museo, Carla Méndez, comentó que “el problema es que de algunos maestros más bien recibimos ofensas, los alumnos demuestran lo que ellos les enseñan”.

En el informe que presentará la Policía ante el MECD aparecerá el caso de unas alumnas del Experimental México que presuntamente andaban ebrias, alquilaron un caballo cada una y luego chocaron entre sí. Una sufrió un serio golpe en la cabeza y la otra salió con una vértebra rota.

Pérriman aseguró que casi le exigió a la directora de ese colegio que impidiera el paseo a caballo de sus alumnas, pero ella reaccionó con ofensas.

El doctor Osorno dijo que el estado de salud de las jovencitas tras la caída de los caballos era muy delicado.

LICOR OCULTO EN BUSTOS

Para las autoridades, el problema no sólo lo causan ciertos maestros y directores, sino también el licor. Sólo por intoxicación alcohólica, Osorno aseguró haber atendido a una veintena de estudiantes.

El alcohol está prohibido en el museo, la Policía revisa a cada visitante, pero éstos encuentran la manera de introducir la sustancia, aprovechando el berrinche que arman algunos maestros en la entrada.

Según Pérriman, los métodos ahora son ingeniosos. “Hemos tenido bastantes problemas de licor, hemos detectado que los estudiantes traen los licores inyectados en las gaseosas (desechables) selladas, porque saben que si abrimos ese empaque nos metemos en problemas, también se detectó a varias alumnas que las bolsas de licor las traen en sus partes íntimas, y no sólo ahí, también traen el licor como bustos postizos, si realizamos ese tipo de registros después hay problemas de una violación a sus derechos humanos”, dijo.

Por eso, los descubrimientos se han hecho por técnicas alternas utilizadas por la Policía. Pero no es suficiente. Méndez aseguró que hay gente que llega desde Las Canoas a vender el licor que los alumnos beben detrás de San Jacinto “y ya vienen sólo a caer aquí”.

De hecho, la cumbre del cerro es un pequeño mercado, donde se encuentra casi cualquier bebida o comida ligera; está lleno de basura, y las mismas astas de las banderas sirven para sostener caramancheles espontáneos y proliferan los cigarros.

LA MALA EDUCACIÓN

La coordinadora del museo afirmó que el principal problema es que los colegios sólo visitan el lugar entre el 1 y el 19 de septiembre. El promedio de cada temporada es de 35 mil estudiantes, sin contar a los turistas nacionales, y a veces hay hasta cinco mil personas en un solo día, lo que es incontrolable.

“Lo peor es que los maestros no nos ayudan, sino que nos ofenden; claro, no son todos, pero no podemos controlar a tanta gente”, comentó Méndez.

LO QUE BUSCAN

La coordinadora del museo San Jacinto, Carla Méndez, lamentó que en cada visita los estudiantes llegan con las mismas inquietudes: ¿Quién era Andrés Castro? ¿Qué ocurrió aquí? y pocos se interesan por conocer el lugar donde Castro mató al filibustero de una pedrada.

“Todos los años hay sorpresas, no saben qué sucedió en esta hacienda, los muchachos vienen desinformados, no sé qué pasa, me imagino que no reciben clases de historia, porque si las recibieran no hicieran esa clase de preguntas, nosotros las respondemos”, comentó Méndez.

Ella considera que los alumnos cuando visitan San Jacinto siguen teniendo como principal objetivo escalar el cerro o “probar” vicios.

Nacionales

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí