- Panamá según los antecedentes
Edgard Tijerino [email protected]
Este equipo panameño “modelo 2005”, no se ve tan pujante como el que vimos hace un par de años disputándole la medalla de oro del Mundial a Cuba, ofreciendo además una demostración de ribetes espectaculares en el Preolímpico. Pese a ese detalle, debemos admitir que de diferentes maneras, los panameños siempre se han caracterizado por ser rivales temibles para Nicaragua.
Los panameños, desde siempre, han provocado picazón a nuestro beisbol. En líneas generales, ellos han conseguido mejores proyecciones en el beisbol organizado, han proporcionado más big leaguers, incluso tienen ya a uno de ellos en el Salón de la Fama, sin embargo, en el terreno estrictamente amateur, ese de Selecciones Nacionales, les sacamos ligera ventaja atravesando sí miles de dificultades.
Panamá nunca ha sido “pescado frito” para nosotros.
En 1935, durante los Juegos CA y del Caribe en El Salvador, Panamá ganó 6-0 con pitcheo de Ulises Mahoney mientras Stanley Cayasso, quien funcionó como pitcher y bateador de todos los días en ese torneo, caminaba la ruta contra viento y marea. En la revancha, con Cayasso crecido, Nicaragua derrotó a Panamá 4-1.
A partir de ese momento, la rivalidad quedó establecida, para los tiempos venideros. En 1938, en el duelo por la Medalla de Plata de los CA y del Caribe, el pitcheo de Manuel Miranda y “El Chino” Meléndez no fue suficiente y Panamá estructuró una victoria de 8-2.
En 1997, abriendo el discreto torneo de los Juegos Centroamericanos en San Pedro Sula, Nicaragua derrotó a Panamá 10-5, y luego perdió la batalla por el oro al flaquear José Luis Quiroz, desajustarse Bayardo Dávila y no aprovechar las posibilidades de fabricar carreras domesticados por el zurdo poco significativo, Darío Agrazal.
¿Qué es lo nuevo? Mientras avanzábamos hacia la medalla de plata Panamericana en Buenos Aires en 1995, Panamá nos derrotó en la primera vuelta, y en la segunda fue necesario una maniobra defensiva prodigiosa de Nemesio Porras con el barco a punto de naufragar en el noveno, para preservar una incómoda victoria de 4-3.
¿Recuerdan el juego del Mundial de 1972? No quedaron uñas en las tribunas durante esa difícil victoria. Eso sí, en 1976, los garroteamos 17-3, y aquí en 1994, saltamos encima de ellos 10-4, pero hace dos años nos clavaron 5-0 en Cuba.
¿Que hacemos? ¿Apuñalamos la historia? ¿Borramos los antecedentes? Desde siempre, Panamá ha sido un fiero adversario.