Edgard Rodríguez C.Enviado [email protected]
HOLANDA.- Era difícil sustraerse de la tentación de aplaudir cada out, cada jugada y cada hit del equipo nicaragüense ante EE.UU. ayer. Fue un desempeño admirable por parte de un equipo que no se entrenó adecuadamente y que incluso capturó triunfos de una manera que no resultaban convincentes. Sin embargo, crecieron y se han ganado el respeto.
ADMIRABLES
Oswaldo Mairena parecía un chavalo intentando persuadir a los scouts que lo observaban detrás de home, de que aún tiene para jugar en las Mayores; Marvin Benard fue un general fildeando en el jardín central y con el bate mostró su nivel; Henry Roa probó una vez más la clase de bateador que es y Marlon Abea llegó a este equipo en el momento perfecto.
FUE PALIZA
El último enfrentamiento de Nicaragua y EE.UU. en un Campeonato Mundial, había sido en Cuba el 24 de octubre del 2003 y terminó en una paliza 12-3 a favor de los gringos. El duelo era para definir al ganador del quinto puesto y los nicas se deslizaron al sexto lugar. Diego Sandino perdió ese juego con terribles relevos de Enrique Salgado y Jairo Pineda.
ÚLTIMO ÉXITO
La última victoria pinolera ante EE.UU. en un Mundial, había sido la que se consiguió en el torneo de Taiwán en el 2001. En aquella ocasión, Asdrudes Flores se impuso 3-1 con un pitcheo cerebral como los que acostumbra, a través de 7 entradas. Su mejor aliado fue Jimmy González, quien bateó de 4-3, con 2 remolques. Terry Francota dirigía a EE.UU.
TAIWÁN 2007
El próximo Campeonato Mundial de Beisbol será en el año 2007 en Taiwán, donde se desarrolló con mucho éxito el antepasado torneo en el 2001. Ojalá que para entonces Nicaragua pueda disponer de sus mejores elementos y de los recursos necesarios para realizar un buen proceso de adiestramiento que le permita tener un buen desempeño.
SORPRESA
Colombia, que iba invicto —pero al revés— con cuatro nocauts sufridos en cuatro juegos, dio la sorpresa del torneo ayer, al vencer 3-2 a China, con el veterano Roque Román en la colina. Este resultado no entraba en los cálculos de nadie, pero el beisbol es así, nunca se sabe qué ocurrirá. En cambio, era predecible la paliza de Puerto Rico 11-1 a los checos.