José Antonio Martínez Pérez
El desarrollo de nuestra sociedad en los contextos básicos cotidianos de la misma ha venido enfrentando poco a poco diferentes circunstancias, tanto, militares, políticas, sociales y económicas, que los ha llevado a observar en el Ejército de Nicaragua la solución al contexto general de la relación entre las estructuras principales del Estado.
“Ejército y defensa de la democracia” es el nombre del Editorial del Diario LA PRENSA del 2 de septiembre, día en que nuestra institución armada cumplió su XXVI aniversario de fundación, donde de manera sincera expresa su posición civilista para defender la integridad y seguridad nacional, asimismo su posición de reconocer en la institución castrense como un pilar para la existencia y fortalecimiento de la democracia en nuestro país, sumándose a la posición general, una extremistas y otras moderadas, en función de incidir en la solución coyuntural nacional.
La calidad profesional alcanzada por nuestra institución no se basa en el simple ritual del uniforme y el acto, sino en el pensamiento de nuestra realidad nacional cimentado en los hechos históricos de nuestro país que fortalecen de conciencia a nuestros miembros para actuar.
Indudablemente que como profesional debe ser obediente a la Constitución Política y a las leyes de la República, en el actuar, no significando esto hacer caso omiso de las circunstancias que se presentan.
El Ejército es obediente y subordinado al poder civil, cumpliendo sus tareas apegado a derecho, siendo serio en el deber para lo que fue estructurado. A nivel internacional hay lecciones de que toda nación necesita de una estructura castrense que vele por la defensa de la población, desde la situación de guerra hasta la prevención, administración y mitigación de los desastres naturales y que de manera constante en Nicaragua se ha trabajado en el desarrollo de los planes necesarios para enfrentar dichas situaciones.
La esencia práctica de la democracia está en la relación pueblo-Estado como manifestación elemental de la participación de todos en las decisiones de la nación, por lo tanto la incidencia practica del Ejército en base a la relación con la sociedad civil y su comportamiento profesional genera un nivel certero de la estabilidad nacional.
Creo que la interrogante de dicho editorial acerca del tributo de la institución castrense en estos 26 años de fundación de actuar obediente a la Constitución Política y al poder civil lo hemos hecho y los seguiremos haciendo independientemente del que esté o asuma la dirección del Ejecutivo, siempre desarrollado nuestro papel en función del respeto al decoro y la dignidad nacional de nuestra Nicaragua.
Capitán