Numerosos cadáveres flotan en las calles, aún anegadas, en Nueva Orleans. Apenas ha comenzado el recuento de los muertos por el desastre.

Ni un nica muerto aún, dice cónsul en Houston

Agencias y LA [email protected] Las autoridades norteamericanas hasta la tarde de ayer todavía no registraban a ningún nicaragüense muerto, aseguró a LA PRENSA vía telefónica María Mercedes Reyes, cónsul de Nicaragua en Houston. La funcionaria dijo que ayer estuvo por el Astrodome y el Reliant Center —centros de refugio de miles de damnificados— en busca […]

Agencias y LA [email protected]

Las autoridades norteamericanas hasta la tarde de ayer todavía no registraban a ningún nicaragüense muerto, aseguró a LA PRENSA vía telefónica María Mercedes Reyes, cónsul de Nicaragua en Houston.

La funcionaria dijo que ayer estuvo por el Astrodome y el Reliant Center —centros de refugio de miles de damnificados— en busca de algún nicaragüense, pero los miembros de Cruz Roja le informaron que no había ninguno. En ambos lugares se instalaron varios funcionarios del Consulado de Nicaragua, para poder registrar a todos los compatriotas que lleguen a refugiarse.

“Todo el que tenga familiar desaparecido debe comunicarlo a la Cruz Roja; quienes lleguen a los refugios también tienen que inscribirse, porque de lo contrario no les van a ayudar. Si se quedan en un hotel, donde algún familiar o en las iglesias tampoco serán favorecidos por las autoridades”, expresó Reyes.

Hasta el momento la funcionaria tiene contabilizadas a más de cien personas que fueron afectadas. Una buena parte salió rumbo a Miami y otra ha decidido quedarse en Houston.

“Hemos asistido a unas 50 familias y cada una de ellas estaba conformada por tres o cuatro personas”, concluyó.

Militares y socorristas recorrían el domingo las calles inundadas y salpicadas de cadáveres que todavía deben ser contados en Nueva Orleans, devastada por el huracán Katrina.

Las autoridades advierten a la población que se prepare para lo peor cuando retroceda el agua y anuncia que obligarán a irse de allí a los que no quieran.

“Serán escenas horribles, nunca antes vistas en este país, con la posible excepción del 11 de septiembre”, dijo el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, en referencia a los ataques terroristas de 2001, que mataron a casi 3,000 personas.

“Realmente quiero decirle a la gente que tenemos días difíciles por delante”, dijo Chertoff a la televisión desde Nueva Orleans.

BALANCE PROVISIONAL

Al menos 218 personas murieron tras el paso del huracán Katrina entre el 25 y el 29 de agosto en el sur de Estados unidos, según datos proporcionados por autoridades de los estados afectados.

El ciclón, primero golpeó Florida el 25 de agosto, dejando siete muertos. Luego pasó por encima de Luisiana el 29. Según un primer balance oficial difundido el domingo por el Departamento de Asuntos Sanitarios de ese Estado, al menos 59 personas murieron tras el paso del ciclón.

El balance provisorio de víctimas en el Estado de Mississippi, uno de los más duramente afectados junto a Alabama, se ubica hasta el momento en 152 muertos, señalaron portavoces de la agencia local encargada de las situaciones de urgencia.

Ante un posible balance de más de 10,000 muertos, el Gobierno del presidente George W. Bush activó una operación de relaciones públicas para contrarrestar las críticas sobre su lentitud en responder a la catástrofe.

Chertoff sugirió que el Gobierno federal debe tener mayor liderazgo en estas “ultra-catástrofes”.

En declaraciones a la prensa en Metaire, Luisiana, Chertoff anunció que Nueva Orleans será completamente evacuada, por la fuerza si es necesario.

Las autoridades habían ordenado a los 485,000 habitantes de Nueva Orleans —1.4 millones en el área metropolitana— que abandonaran la ciudad, construida bajo el nivel del mar, ante la llegada del huracán, pero miles no pudieron o no quisieron hacerlo.

Algunos policías y bomberos de Nueva Orleans se suicidaron, frustrados por no poder contener el caos en la devastada ciudad, dijo el domingo el alcalde Ray Nagin.

LLEGA AYUDA EXTERIOR

La comunidad internacional comenzó a enviar ayuda a Estados Unidos, que aceptó este domingo la asistencia de las Naciones Unidas, para una situación sumamente inusual en la primera potencia del mundo.

El balance de los estragos provocados por el ciclón Katrina no ha sido evaluado, pero las autoridades comienzan a hablar de “miles de muertos” y los daños podrían superar los 100 mil millones de dólares.

La ONU anunció que Washington había aceptado su propuesta de ayuda luego de la catástrofe. Un equipo de coordinación se reunió en la capital de Estados Unidos para efectuar las consultas sobre la mejor forma de complementar los esfuerzos de urgencia ya desplegados.

En el pasado, Estados Unidos había aceptado la asistencia internacional luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que provocaron la muerte de más de 3,000 personas y una inmensa conmoción en el mundo entero.

El recurso de la ayuda internacional es algo totalmente excepcional para Estados Unidos, primera potencia económica, política y militar del planeta y el mayor proveedor de ayuda en las catástrofes en el extranjero.

El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, había declinado educadamente toda ayuda del exterior, pero la Casa Blanca rectificó el rumbo al asegurar que estaba “abierta a toda forma de asistencia”.

(Con la colaboración de Roberto Pérez Solís).

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