Erwin J. Rayo
Me sumo con entusiasmo a la campaña de LA PRENSA contra el robocobro de la propina. Ya va siendo hora de que se pare el asalto de los dueños de bares, hoteles y restaurantes y que las instituciones correspondientes (si es que hay alguna), asuman la salvaguarda de los consumidores.
Tal como lo comentaba poco antes de aparecer el artículo de Douglas Carcache (por cierto, muy bueno), el argumento del “complemento de salarios” no tiene ningún sentido y es una vivianada mayúscula, que por lo demás anula el estímulo para una atención de calidad, transformando la propina en un porcentaje fijo que se da por anticipado.
Ojalá que la campaña de LA PRENSA logre el propósito de iniciarnos en el aprendizaje de decir ¡No! con firmeza y cortesía y que nos quitemos de encima este letargo de tantos años dejando que nos arrebaten lo que por derecho nos pertenece.
Está claro que los que están acostumbrados a departir y pagar con dinero ajeno, haciendo gala de su opulencia, no dirán nada al respecto.