Deborah Robb Taylor
Basta de estigmatizar a la Costa como tierra narco. Es intolerable que se continúen publicando este tipo de notas basadas en pura especulación. No hay duda que hay un problema de narcotráfico en la región, pero es un problema nacional, no es un problema costeño o blufileño. Si la propia Policía Nacional no ha podido aclarar el trágico suceso de la muerte de cuatro de sus uniformados, eso no autoriza al subcomisionado Erick Delgadillo a hablar de un comercio preocupado por la llegada de la droga.
Es lamentable que la AFP que firma la nota no tuviese tiempo de hablar con los comerciantes aludidos en su supuesta preocupación. Eso es amarillismo. La economía blufileña se mueve sobre la base de las remesas familiares. Eso es estadística. Son altos los índices de blufileños, particularmente afrodescendientes de habla inglesa, que poseen cargos bien remunerados por su alto nivel de escolaridad en todos los organismos de cooperación en Nicaragua, en los cruceros y en la diáspora, en Estados Unidos y el Caribe.
Si Víctor Suárez, otro mestizo citado en la nota, se acercase a los dueños de las nuevas inversiones descubriría, por ejemplo, que dos de los grandes hoteles (uno en construcción y otro ya inaugurado) son de propiedad de ilustres hijos de la ciudad como el doctor Basset Cayasso, quien prosperó en Estados Unidos.
¿Por qué mejor no se indaga sobre de dónde sale el dinero para las mansiones en Santo Domingo, en Managua? Hay que buscar la información para no ser livianos, sólo hay que ver los propios datos de Magazine de LA PRENSA sobre el volumen de remesas movido por el sector de los marinos mercantes y turísticos. También hay nuevos ricos mestizos, principalmente, que han acumulado fortunas con el comercio especulativo de cosas tan banales como el frijol o el cemento.
Gracias a la red vial nacional es más fácil ir a Monkey Point y salir con una lancha cargada de tubérculos que se venden en Corn Island por libra oro, que encontrar un paquete de 20 kilos de cocaína que la marea trajo. La presunción dada como hecho, no es más que perjurio y difamación. En la Costa tenemos muchos temas. Da pena que éste sea el único que aparentemente interesa.
Escritora blufileña