- Las adversidades que superó la diseñadora Ludmila Abelman
Ludmila Abelman es una reconocida diseñadora en Nicaragua. Actualmente tiene un taller con quince empleadas y muchos clientes de distintos lugares del país, entre los que se cuentan personas del cuerpo diplomático y personalidades del país. Sin embargo, antes de llegar al éxito en Nicaragua tuvo que recorrer un largo y muy duro camino que inició en su país de origen, Ucrania.
Su abuela era costurera y su papá también hacía ropa, pero siendo niña, Ludmila sólo pensaba en el deporte; llegó a ser una destacada deportista y se ganó el titulo de campeona de Ucrania, en remo, cuatro veces.
Estudió en el Instituto de Deportes en Ucrania y entrenaba niños. Sin embargo, pensó que el deporte desde el socialismo estaba mal construido y dejó la carrera un año antes de finalizarla.
Aprendió a coser junto a su hermana gemela, quien sí había estudiado diseño. Por su destacado trabajo como diseñadora, Ludmila se ganó un premio para ir a Alemania, el cual ella pidió cambiar por estudios, y fue así que estudió un curso de alta costura en abrigos y trajes sastre, donde aprendió a coser más fino, cortar y diseñar.
Pero nuevamente se decepcionó de trabajar para el Gobierno y decidió hacerlo sola, luego laboró para talleres clandestinos y sus diseños se vendían muchísimo en todos los países socialistas, por lo que nuevamente se desilusionó por no recibir una remuneración justa de su trabajo.
Su idea era dejar Ucrania y la oportunidad le llegó con el amor. Un nicaragüense se enamoró de ella a primera vista y se casaron. Recuerda que el nica le decía que Nicaragua era un país caliente y pobre, “pero yo no tenía mucho que dejar y alisté mi maleta con mi tijera y mi regla”, dice.
Su primera parada en Nicaragua fue Telica, León, luego se vino a Managua, estuvo viviendo en San Judas y Las Américas; no hablaba español y recorría las calles en busca de trabajo debido a que el poco dinero que traía de su país se acababa y prefería caminar que gastar en pasajes de bus. “Era duro”, rememora.
Trabajó en varios lugares y aunque ella y su esposo ganaban muy poco, ahorraba, logró comprarse su primera máquina de coser y se instaló en un cuarto muy humilde donde hacía sus diseños y trabajaba sola.
Cuenta que no tenía clientes y pasaba días duros, hasta que un periodista del diario La Prensa, la entrevistó sobre su trabajo y escribió un reportaje. “La gente empezó a llamar, me fue mejor, compré otras máquinas al crédito y fui mejorando”, recuerda ahora convertida en una de las diseñadoras más cotizadas.
MUJER Y PAÍS
“Creo que Nicaragua me gusta más que mi país”.
Decisión. “Nunca me arrepentí de haber venido al país”.
Enamorada. “Me gusta la música latina, la gente morena, que haya frutas todo el año, me gusta el sol, y lo más bello que hay en Nicaragua es el mar, mejor que en Miami”.
Consejo. “La mujer debe sostenerse en la vida sola, no depender de un hombre, poder mantener a sus hijos porque el marido no es para siempre. La mujer es más capaz, disciplinada y talentosa; sobre todo aquí en Nicaragua, la mujer puede hacer más que el hombre, por eso debe prepararse y hacer su trabajo con mucho amor”.