La importancia de las relaciones

James B. Rice Jr. MG Rover se vio obligada a suspender en abril operaciones en su planta automotriz de Longbridge, Inglaterra, debido a la escasez de repuestos (y poco después, la empresa colapsó). En esa época, los ejecutivos de la compañía atribuyeron la falta de repuestos a la reacción de los abastecedores ante la negativa […]

James B. Rice Jr.

MG Rover se vio obligada a suspender en abril operaciones en su planta automotriz de Longbridge, Inglaterra, debido a la escasez de repuestos (y poco después, la empresa colapsó). En esa época, los ejecutivos de la compañía atribuyeron la falta de repuestos a la reacción de los abastecedores ante la negativa campaña de los medios de prensa debido a la posible adquisición por parte de Shanghai Automotive Industry Corporation.

Los abastecedores estaban preocupados por los problemas de liquidez de MG Rover. Y, al parecer, con buenas razones. Pero hay algunas interesantes cuestiones que se plantean: Si la empresa hubiera tenido mejores y más profundas relaciones con sus abastecedores ¿habrían retenido éstos el envío de repuestos? ¿Podría haber postergado esa saludable relación el colapso de MG Rover?

Por supuesto, la situación financiera de la compañía era alarmante, pero no es descabellado suponer que una mejor relación con los abastecedores podría haber sido algo ventajoso para la compañía, inclusive en tiempos muy difíciles. Y aquí radica la lección que deben aprender todos los gerentes: su mayor fortaleza consiste en una verdadera relación de colaboración con su cadena de abastecedores. Y su debilidad más grande es su carencia de buenas relaciones.

Las redes comerciales operan con ecosistemas. Todas las cadenas de abastecimiento son interdependientes y requieren una relación de activa colaboración. Pero en la actualidad los fabricantes de vehículos tienen escasos márgenes de ganancia, y existe un conjunto cada vez más grande de abastecedores que están yendo a la quiebra (el abastecedor de partes Meridian Automotive Systems es el último en sumarse a las filas), por lo que la autopreservación se ha convertido en una tendencia dominante entre socios. Cuando eso ocurre, las compañías actúan en favor de sus intereses a corto plazo. Por ende, la confianza y la buena voluntad disminuyen, y todo el ecosistema es afectado.

Aún así, hay otras alternativas. Por cierto, buena parte del daño autoinfligido podría haber sido evitado tomando un enfoque diametralmente opuesto. Por ejemplo, construyendo relaciones más estrechas y de colaboración con miembros de la cadena de abastecimiento. Por cierto, ésa podría haber sido la única manera en que la compañía hubiese estado en condiciones de salvaguardar sus intereses.

Las relaciones de colaboración necesitan el respaldo de la organización, especialmente de sus directivos, para tener éxito.

Un ejemplo es la industria de venta de comestibles. En una cadena de tiendas progresista, altos ejecutivos se reunieron con importantes abastecedores varias veces por año. En una ocasión para establecer objetivos compartidos y planes de negocios, y luego de manera trimestral para actualizar esos planes y revisar los progresos que se habían alcanzado. Los gerentes de operaciones de las tiendas de comestibles se reunieron de manera más frecuente con gerentes encargados de la logística del abastecimiento, a fin de realizar exámenes conjuntos de las operaciones con el propósito de lidiar con asuntos actuales.

Esos procesos permitieron a la empresa de tiendas de comestibles enfrentar duros interrogantes, de una manera productiva y saludable. Esos procesos formales fueron respaldados ulteriormente por prácticas informales y medidas de evaluación de desempeño que permitieron una relación robusta, manteniendo a cada parte bien informada y al tanto de problemas potenciales.

Las finanzas corporativas también tienen una larga historia de relaciones activas con abastecedores, afianzadas por llamadas telefónicas regularmente programadas entre altos ejecutivos e importantes analistas de los “abastecedores” de crédito y de liquidez. Esos informes, mensuales y trimestrales ofrecen actualización y evaluación del bienestar de la firma, mantienen a los abastecedores bien informados y eliminan incertidumbres que de otra manera podrían conducir a indeseables reacciones del mercado, amenazando la solvencia de la empresa. ¿Habrían ido mejor las cosas para MG Rover si hubiese mantenido activas relaciones con sus abastecedores, caracterizadas por compartir información de manera regular a través de múltiples niveles de contacto? No lo sabemos. Pero al menos eso hubiera ayudado.

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