- Los jonroneros son los únicos en el banquillo
Tomado de ESPNdeportes.com
Aquí en los Estados Unidos, nada nos saca más de nuestras casillas como sociedad que hacer trampa.
A menos que, por supuesto, sea un lanzador el que lo está haciendo.
Queremos que Rafael Palmeiro se confiese, que sea castigado por el Congreso y que no sea exaltado en el Salón de la Fama, aunque eso signifique tener que llamar a la Guardia Nacional.
Pero Gaylord Perry puede firmar autógrafos a 20 dólares todos los años en la ceremonia de ingreso al Salón de la Fama. Y Whitey Ford puede posar para los fotógrafos con nuestras esposas y nuestros padres e hijos sin ningún problema.
¿Por qué es eso? Nos encantaría que alguien nos explique.
Es un fenómeno que hemos notado desde que la manía por los esteroides comenzó a hacer ruido. Y sabemos que no somos los únicos que nos hemos dado cuenta.
Por alguna razón, parece haber sólo una manera de hacer trampa que nos sigue ofendiendo. Y esa es la que hacen los peloteros que hacen trampa para conectar más cuadrangulares. Así de simple.
Nadie se queja de los lanzadores que rascan la bola con las hebillas de sus cinturones y sus anillos de compromiso.
Nadie habla de los lanzadores que juegan con su gorra, se secan las cejas, pasan sus manos por su gel de pelo y luego realizan lanzamientos que rompen tres pies.
Nadie habla de los relevistas medios o quintos abridores que dan positivo por haber ingerido cualquiera haya sido la sustancia ilegal.
Pero Barry Bonds, Mark McGwire y Palmeiro están a la altura de Al Capone, Vincent Gotti y Jack el Destripador: Criminales. Desgracias al deporte y al planeta.
Ahora, ésta no es una columna destinada a defenderlos o perdonarlos. Antes de empezar a enviar e-mails, por favor entiendan eso.
Ésta es simplemente una columna destinada a proponer un interrogante que no se puede responder. Ésta es una columna destinada a sacar a la luz nuestra doble actitud con respecto a hacer trampa en los deportes.
Algunos tramposos nos hacen reír. Otros nos vuelven locos. ¿Tiene eso sentido?
Hay un mensaje aquí en algún lado. Sólo estamos tratando de descubrirlo. Y estamos comenzando por ponderar la pregunta eterna acerca de lo que no consideramos “realmente” hacer trampa.
¿NO ES TRAMPA?
“Para mí”, dijo el taponero de los Filis Billy Wagner, “los jugadores que rascan la bola no están haciendo trampa”.
Y mucha gente está de acuerdo. No es hacer trampa. Es “conocer el juego”.
“Si uno se sale con la suya”, se ríe Wagner, “está bien”.
¿Bien? Hasta es gracioso si lo hace el jugador indicado. Gaylord Perry solía hacer bromas acerca de hacer comerciales de vaselina. Y a nadie le importó, Todos se rieron.
“Me molesta que la gente aún se ría de lo que hizo Gaylord Perry”, dijo el historiador de cuadrangulares David Vincent. “Lo que hizo está claramente en contra de las reglas del beisbol. Sigo preguntándome dónde está la indignación moral en este tipo de cosas. Supongo que no entienden el significado de “conocer el juego. Es hacer trampa”.
Sí, pero esa no es la forma en que miramos las cosas. ¿O no? Por supuesto, hay una diferencia entre una bola de saliva y una jeringa. Pero también hay muchas similitudes.
“La definición de ‘conocer el juego’ es algo que uno hace para tomar ventaja”, dijo Vincent. “Pero acaso no es eso lo mismo que estaban haciendo los bateadores de poder al aumentar sus músculos”.
Por supuesto. Y recuerden, ellos lo estaban haciendo, al menos hasta hace un par de años, en un deporte en que no había reglas que lo prohibieran. Y no se olviden que estamos hablando de un ambiente en el que los jugadores miraban su alrededor, y veían “a todo el resto” haciéndolo también.
Por supuesto, como muchos de ustedes ya han mencionado, si los esteroides eran socialmente aceptados ¿por qué los jugadores intentaban enmascarar su uso? También han dejado en claro otro punto de vista: están violando leyes actuales. ¿Por qué merecen nuestro perdón?
TRAMPOSOS EN EL SALÓN DE LA FAMA
La realidad es que no merecen nuestro perdón. Y nunca se puso eso en discusión. Pero el Salón de la Fama está repleto de jugadores que rompieron todo tipo de leyes. La única diferencia es que usaban un tipo de droga diferente.
Entonces todo esto se termina definiendo de la siguiente manera:
Nos encantan los cuadrangulares. Especialmente los jonrones largos. Por ende, nos encantan nuestros récords de cuadrangulares. Nos gustan más que cualquier otro tipo de récords en el mundo del deporte. Y si esos récords están siendo amenazados por “tramposos”, eso nos ofende.
“Y creo que la razón por la cual eso ocurre”, dijo Vincent, “es que esos récords de cuadrangulares pertenecieron durante años a Babe Ruth. Creo que esa es la principal razón. No es como lo que le ocurrió a Roger Maris y su asterisco. En su momento se iba a encontrar una manera de que Babe Ruth siga al tope de la lista. Y algo similar se está haciendo hoy”.
Entonces ¿cómo podemos lograr eso? Poniendo asteriscos en los récords de Bonds y McGwire. O mejor aún, directamente anular los récords. Eso preservará los récords de Babe Ruth. Así de fuerte es el sentimiento de la gente por mantener la pureza de este deporte.
Ok, hagámoslo. Pero el problema es que si lo hacemos no podemos detenernos aquí. Si los teóricos están en lo cierto y la misma cantidad de lanzadores como la de los bateadores estaban usando esteroides, ¿qué haremos con sus récords?
Y luego viene la parte más difícil: ¿si vamos a hacer que desaparezcan todos esos récords, qué haremos con las victorias y derrotas?
Después de todo, no hay nada más increíble que saber que cosas mucho más grandes que récords fueron directamente influenciadas por estos jugadores que consumieron esteroides. Y eso nunca se discutió.
¿Qué pasará con los juegos que estos hombres alteraron? Las temporadas que alteraron. Las postemporadas. Las Series Mundiales que cambiaron.
Si uno le quita el récord a Barry Bonds por lo que creemos que hizo, ¿qué haremos con la postemporada del 2002, en la que participó Bonds y perdió en el séptimo juego de la Serie Mundial?
Obviamente no se puede hacer nada al respecto. ¿Pero acaso no es bizarro que eso nunca se haya puesto en tela de juicio? Si realmente nos importara la gente que hace trampa, ¿no debería ser este el primer tema a debatirse?
Pero pasamos eso por alto. Y todo a causa del bendito cuadrangular.
NO LES IMPORTA
“No hay duda acerca de que los lanzadores hacen trampa”, dijo Billy Wagner. “Pero siempre somos opacados por los jonrones. Los fanáticos pagan la entrada par ver a los torpederos. No les importa Billy Wagner. Les importa Jim Thome. Quieren que la bola salga del estadio”.
Sí, eso es lo que quieren. Entonces las cosas que más nos importan son las que más nos alertan cuando nos enteramos que eran lo que pensábamos que eran.
Pero si la fiebre de los esteroides está considerada como hacer trampa, ¿por qué detenernos aquí? O nos importa hacer trampa o no. Y si nos importa, no podemos elegir en quién enfocarnos.
Esa es una pregunta que no podemos responder. Por eso hacemos la pregunta. Hemos abierto el debate. ¿Qué hacemos de ahora en más? Perdón, esa es una pregunta que tampoco podemos responder.