- Reportaje de cinco páginas y siete fotos en prestigiada revista
*Tomado de World Boxing
Hay una misteriosa atracción hacia Luis Pérez, algo parecido al cometa Halley. Cuando lo ves puede llevarse tu aliento, el problema es que no lo ves lo suficiente
Pérez, dueño del cinturón IBF en las 115 libras, ha realizado solamente tres peleas desde que ganó el título el 4 de enero del 2003. Extrañamente, ni siquiera peleó en el 2004, y terminó sus 17 meses de inactividad en abril.
Pero cuando Pérez pelea, ¡pelea!
CORAZÓN DE LEÓN
Pérez clínicamente desmanteló a Luis Bolaño en la pelea del Madison Square Garden (efectuada el 30 de abril pasado). A pesar que el nicaragüense no era la atracción principal, aquellos que prestaron atención a la pelea, son testigos de cómo se debe tomar y derrotar a un oponente.
“Él es uno de los mejores hombres pequeños que he visto en mucho tiempo”, dijo Bobby Goodman, encargado de escoger a los que pelean por Don King, quien a su vez es el promotor de Pérez. “Él lanza buenos golpes y tiene un corazón de león”.
Pérez derribó a Bolaño en el segundo de cinco rounds antes de noquearlo en el sexto. El retador, que se encontraba en el piso en el centro del ring, estuvo acostado pasada la cuenta de 10.
En este tipo de pelea es fácil ignorar lo ocurrido —como pasa muchas veces— pero parece que en esta ocasión, no será así, tengo el presentimiento que Pérez no será ignorado por mucho tiempo más.
NO DA TREGUA
Pérez siempre fue paciente y a la vez eficiente, fue sutil y a la vez brutal. Bolaño, 38-3 con 28 nocauts, llegó a la pelea después de perder por nocaut técnico ante Mark Johnson. El veterano colombiano vio esta pelea con Pérez, como una oportunidad para reivindicarse. Trató de presionar al campeón, pero cada vez que lo hacía recibía respuesta con un fuerte y fulminante golpe de zurda. En el segundo round, Bolaño cayó pero se levantó rápidamente.
Si de algo estábamos seguros, era que Bolaño podía quitarle el cinturón a Pérez. Pero el nicaragüense no da tregua. A pesar que Bolaños era quien caminaba y ganaba espacio en el ring era Pérez quien hacía todo el daño. Los 5 pies y 7 pulgadas de estatura con 71 pulgadas de alcance, le facilitaron a Pérez mantener a Bolaño al final de sus golpes y en ningún momento permitió, al retador pelear de igual a igual.
FUE INUTILIZADO
Cuando Bolaño volvió a caer en el quinto asalto, había una pequeña indicación que él no podía hacer nada para afectar a Pérez. La pelea duró un round más, después que un golpe de izquierda por parte de Pérez impactara a Bolaño. El referee Pete Santiago terminó con la pelea a los 2:46 del sexto round. Pérez defendió exitosamente por segunda vez su título y subió su récord a 23-1 con 15 nocauts.
“Estoy feliz de haber defendido exitosamente mi título”, dijo Pérez después de ganar. “Disfruté mucho la pelea porque el Madison es como un monumento o un santuario para el boxeo. Ahora espero más peleas de Don King. Me gusta pelear en Estados Unidos porque es reconfortante ganar nuevos fanáticos”.
No hay duda que seguirá ganando simpatía entre los aficionados, mientras presione y domine como lo hace. Cuando Pérez fue cuestionado por su inactividad no estaba seguro de cuál era el problema, pero sí estaba seguro de lo que le deparaba el futuro.
NO VOY A PARAR
Respondiendo a través de su manager y traductor, Mario García, Pérez dijo. “Mi promotor Don King, tuvo pocas actividades para mí, pero ahora vamos por buen camino y pelearé constantemente. No voy a parar”.
“Su único problema es que no ha estado ocupado lo suficiente”, dijo Goodman. “Ahora está de regreso e intentaremos mantenerlo en un camino seguro”.
Pérez nació en Managua, Nicaragua en 1978, y es uno de 11 hermanos. Empezó a boxear a los 14 años y empezó a ir al gimnasio con uno de sus hermanos mayores, Miguel, que peleó para el peso welter.
Permanecer cerca de su familia sigue siendo importante para Pérez en especial porque su esposa Jahaira y sus hijos, Katerin (8) y Luis (4) siguen permaneciendo en Managua.
“SOY DE BARRIO BRAVO”
“Vivo en Nicaragua y lo digo orgullosamente”, dice Pérez. “Vivo en un barrio muy peligroso, pero todos me respetan, porque soy su campeón. Donde vivo hay grupos de jóvenes que les gusta pelear contra otros grupos como ellos. Pero no dejaría mi barrio ni mi país, porque estoy orgulloso de donde vengo y me encantaría defender mi título frente a mi gente, pero eso depende mi promotor Don King”.
Después de una carrera amateur en la que peleó 50 veces y dos títulos centroamericanos, Pérez se convirtió en profesional en el 96 a la edad de 18 años. Ganó de manera consecutiva 15 veces, 12 por nocauts, mientras peleaba exclusivamente en Nicaragua. Su compañero, el también campeón Rosendo “El Búfalo” Álvarez, le dio su sobrenombre “El demoledor”.
MATA LENTAMENTE
“Yo noqueo a mis contrincantes como los trabajadores de las constructoras derriban un edificio”, dijo Pérez, “excepto que lo hago lenta y laboriosamente»”
Álvarez dijo sobre Pérez: “Todos en Nicaragua concuerdan conmigo, que Luis es el mejor peleador a nivel nacional, el mejor prospecto. Es un buen golpeador que también tiene buena técnica. Lanza combinaciones precisas como cuando maneja un gancho de derecha seguido por un golpe directo con la izquierda. Todos ahora lo llaman “El Demoledor”. Le di ese sobrenombre porque siempre concluye bien, él disminuye a las personas”.
En el 2000 Pérez se aventuró a ir a Estados Unidos y llegar a una pelea contra Vernie Torres que se extendió por 12 difíciles asaltos. La pelea se realizó en las afueras de la arena, con un poco de brisa en donde de manera unánime, se decidió la victoria de Torres contra Pérez.
LLEGA LA CORONA
Casi tres años después, Pérez desafió a Félix Machado por el título FIB de 115 libras y ganó con una decisión dividida después de 12 rounds. Ellos pelearon nuevamente en diciembre del 2003 y esta vez no hubo controversia cuando Pérez logró una decisión unánime.
La primera pelea fue en Washington DC, en donde Pérez fue ocultado de cierta forma por la actuación de Marcus Corley y la segunda pelea fue en Atlantic City.
Esa noche fue registrada una solitaria victoria para Nicaragua, la de Pérez sobre Machado. Otros dos nicaragüenses, Rosendo Álvarez y Ricardo Mayorga, no triunfaron.
Álvarez empató contra Víctor Burgos en peso pluma y Mayorga perdió el campeonato de peso welter contra Cory Spinks.
CIERTO PARECIDO CON ALEXIS
Su estilo recuerda a Alexis Argüello, el primer gran peleador de Nicaragua. Como Argüello, Luis es paciente, le gana a sus oponentes metódicamente, con veneno, y en esto es también similar a otro boxeador, Ricardo López.
“Nunca tuve la oportunidad de ver pelear a Argüello personalmente, sólo por televisión, dijo Pérez. “Cuando era pequeño todos mencionaban su nombre, pero cuando yo empecé a boxear, él ya se había retirado, creo que mi estilo es similar al de él, pero eso puede ser coincidencia”.
Agrega Goodman “golpea bien y con solidez, como lo hacía Argüello. Veo habilidades naturales en él, y varias similitudes con su compatriota, que era alto y genial en las 122 y 126 libras antes de subir al peso liviano y welter júnior. Goodman ve un camino similar al de Argüello para Pérez.
DEBE SALTAR
“Estamos tratando de lograr una defensa voluntaria por parte de Pérez y luego —posiblemente— moverlo a un peso mayor”, dijo Goodman. “Creo que tiene el talento para ser un campeón efectivo y subir al próximo peso”.
Inmediatamente después de despachar a Bolaño, Pérez se dirigió al campeón del CMB Katsushige Kawashima diciendo: “Quiero unificar los títulos”.
Para permanecer en 115 libras Pérez admite que tiene que alejarse de algunas de las mejores comidas de su esposa —como pollo frito y pasta— en las semanas cerca a las peleas.
“Amo comer”, dice. “Pero cuando lo hago es difícil mantener el peso. Especialmente si como cosas fritas y pasta”.
Pérez dice que le gustaría unificar la división de 115 libras y luego considerar en salir a otro peso.
“Ahora me siento cómodo en 115 libras, y si llego a pelear en la división de 118 libras me gustaría hacerlo contra Rafael Márquez, porque lo considero el mejor campeón en las 118 libras.
Tales ambiciones requieren que Pérez pelee con más frecuencia. Esto sería agradecido no sólo por Pérez, sino también por todos los que lo han visto pelear.
* Edición de agosto 2005
Traducción: Tamara Tijerino