A la hora de un siniestro, los bomberos y bomberas son iguales, todos deben apoyarse en el trabajo, aseguran las bomberas estelianas.

Las damas del fuego

La mayoría de la población nicaragüense desconoce la existencia de las bomberas, sin embargo en muchas ocasiones son ellas quienes llevan el mando en la aplicación de primeros auxilios, investigación de incendios y coordinaciones interinstitucionales Anne Pérez Riveranacionales@laprensa Después de hacer los quehaceres domésticos, ella vende algunos productos en un kiosco de Coca Cola, ubicado […]

  • La mayoría de la población nicaragüense desconoce la existencia de las bomberas, sin embargo en muchas ocasiones son ellas quienes llevan el mando en la aplicación de primeros auxilios, investigación de incendios y coordinaciones interinstitucionales

Anne Pérez Riveranacionales@laprensa

Después de hacer los quehaceres domésticos, ella vende algunos productos en un kiosco de Coca Cola, ubicado frente a su casa, en el barrio Boanerges López, de Estelí. Ahí pasa todo el día trabajando, pero a partir de las seis de la tarde, Isabel Cristina Rugama deja de ser ama de casa y vendedora para convertirse en Sargento del Benemérito Cuerpo de Bomberos de esa ciudad.

Ella empezó en el cuerpo bomberil cuando tenía 13 años. Ahora tiene 38 y sigue en la lucha, como ella misma define su trabajo en la estación.

La sargento Rugama es una de las más de 80 bomberas a nivel nacional, quienes representan el dos por ciento del total de efectivos, estimado en cuatro mil 400 bomberos.

La baja presencia de mujeres dentro del Cuerpo de Bomberos puede ser una de las principales razones por las que la población nicaragüense desconoce la existencia de ellas en la entidad de socorro. De ahí que muchas personas puedan sorprenderse al conocer del trabajo de las bomberas, quienes se desempeñan igual o, en muchos casos, mejor que sus compañeros del género masculino.

Recientemente se formó la Asociación de Bomberas de Nicaragua, a la que pertenecen las mujeres que trabajan dentro del cuerpo bomberil. El objetivo de la nueva asociación es “visualizar y mejorar el trabajo de las mujeres dentro de las estaciones”, aseguró la subteniente Alba Rosa González, presidenta de la agrupación.

La subteniente González, con ocho años de ser bombera, trabaja durante el día como arquitecta en el área de formulación y evaluación de proyectos de la Alcaldía de Managua, pero por las noches y ante cualquier emergencia, ella es una bombera.

SIEMPRE HA HABIDO MUJERES

La presencia de mujeres en el Cuerpo de Bomberos inició en 1940, seis años después de haberse fundado el Benemérito Cuerpo de Bomberos en Nicaragua.

Al inicio, las mujeres se congregaron para formar la Cruz de Fuego, una asociación de esposas e hijas de los bomberos. Ellas se encargaban de realizar labores sociales y actividades recreativas para recolectar fondos en beneficio del trabajo de los bomberos.

La Cruz de Fuego empezó a expandirse a nivel nacional, aunque siempre tuvo una vana participación. Hace 20 años eran 25 las mujeres que formaban parte de los bomberos, ocho de ellas pertenecían a la delegación bomberil de Managua.

ÚNICA CAPITÁN

“Como las mujeres siempre hemos sido arrechas a ayudar, entonces las que formábamos la Cruz de Fuego empezamos a ayudar durante los incendios. Les pasábamos los clavos, sosteníamos la manguera, y estábamos atentas a cualquier necesidad”, aseguró la capitán Glorialba Meza, única mujer con ese rango en Nicaragua.

La capitán Meza, con más de cuarenta años de experiencia bomberil, manifestó que “las mujeres siempre hemos sido parte de los bomberos”.

Una de las principales impulsoras de la participación femenina fue doña Sara Amelia Castillo, quien fundó la Cruz de Fuego en Estelí.

“Mama Sara”, como la llamaban el resto de las mujeres de la Cruz de Fuego, recuerda las rumbosas fiestas que organizaba para recolectar fondos, y cómo se divertían en las marchas de conmemoración de aniversarios de las distintos Cuerpos de Bomberos a nivel nacional.

“Antes nos llamaban con un clarín, y en dependencia del número que sonaban, nosotros sabíamos si nos citaban para una reunión o para atender un incendio” recordó “Mama Sara”, quien tiene 86 años.

EL RANGO MÁS ALTO

“Mama Sara” es la única mujer, en la historia nicaragüense a quien le han otorgado el rango de mayor, el más alto que ha alcanzado una mujer, a un peldaño de ser comandante, el más alto en la jerarquía bomberil.

La Cruz de Fuego se abolió a mediados de los noventa, cuando las mujeres empezaron a ingresar directamente a los Cuerpos de Bomberos, ya no como un apoyo, sino como una parte integral.

EN LA SANGRE

Ana y su hermana Hazel Ruiz Solís, de 18 y 22 años, respectivamente, tienen ocho años de ser bomberas. Ellas iniciaron cuando su papá, un bombero voluntario, las llevó a la estación para ser parte de la Brigada Infantil de Bomberos.

Ambas tomaron varios cursos y se especializaron en el área de rescate y salvamento, combinando su tiempo para dedicar algunas horas voluntarias a la estación y continuar con sus clases.

“Para poder ser bombera, debés sentirlo en la sangre”, manifestó Valeska Gómez, quien tiene cinco años de serlo.

A pesar de que Valeska tiene sólo 19 años, siente que es bombera, porque “lo llevo en la sangre, toda mi vida está aquí (en la Estación del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Managua)”.

Actualmente, ella es una de las abanderadas de la institución y atiende las llamadas de emergencia, donde con frecuencia tiene que aconsejar a la población sobre qué hacer en determinado caso.

CONDUCTORAS Y RESCATISTAS

La Presidenta de la Asociación de Bomberas de Nicaragua explicó que, a pesar del bajo número de mujeres participantes, ellas se encuentran en todos los niveles de la estación.

Desde conductoras de ambulancias hasta rescatistas en accidentes, pasando por entrenadoras de animales para salvar vidas, son algunas de las actividades de las bomberas.

El capitán Juan Carlos Vallecillo, jefe operativo de la estación bomberil de Estelí, aseguró que en toda salida participan mujeres, sobre todo en el momento de la investigación de las causas de incendios y coordinaciones interinstitucionales.

DISCRIMINACIÓN LAS DECEPCIONA

El subcomandante Enrique Cedeño, admitió durante el Primer Congreso de Bomberas de Nicaragua que muchas de ellas “se decepcionan por casos de discriminación, y se van a otras instituciones de servicio. Es una situación que debemos modificar”.

En la estación de bomberos de León la falta de voluntarias es visible. De unos 150 bomberos, sólo siete son mujeres.

La discriminación de las bomberas de Jinotepe, Carazo, es más visible, según revelan sus mismas compañeras. En esta estación la participación de las mujeres también es reducida.

A pesar de las adversidades, Jackeline Alemán, de 15 años, aseguró que las mujeres “somos fuertes y seguiremos en la lucha”. Jackeline lleva cuatro años aprendiendo técnicas bomberiles.

Para ser bombera o bombero, la persona interesada debe haber concluido sus estudios primarios, presentar su récord de Policía y llenar una ficha de inscripción para aspirante y luego debe pasar un curso básico.

QUIEREN CARGOS DE DECISIÓN

Una de las metas, en la que aseguran ya están trabajando, es en el aumento del número de bomberas.

“Queremos ser más, pero también queremos estar en cargos de decisión, por eso estamos pujando para que a finales de agosto, cuando se dan los ascensos, hayan mujeres entre las propuestas ”, aseguró la subteniente Alba Rosa González.

El comandante Abraham Castillo explicó que “se debe ampliar el ingreso de las mujeres en los Cuerpos de Bomberos, procurando la igualdad”.

Las bomberas también aseguran que la tecnificación es uno de los mayores retos, porque una mejor calificación permitirá “mejores oportunidades para escalar”.

La protección de los voluntarios a través de un seguro de vida, tal como contempla la Ley de Voluntariado, es otro proyecto en el que se está empezando a trabajar.

Por el momento seguirán “en total desamparo”, como lo aseguró el capitán Leonardo Torres Céspedes.

El capitán Céspedes explicó que una forma de proteger a los voluntarios es la aprobación de la Ley de Bomberos, que contempla un presupuesto específico para capacitación y seguro de vida.

TAMBIÉN SECRETARIAS

“A veces hacemos el papel de secretarias, pero a la hora de un incendio somos bomberas, cruzamos la línea de fuego para ayudar a quienes lo necesitan. No hay diferencias entre los bomberos y nosotras”, aseguró la subteniente del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Managua, Alba Rosa González.

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