La tarde del 10 de enero del 2002, apenas minutos después de concluida la ceremonia del traspaso de mando de Arnoldo Alemán a Enrique Bolaños, se produjo una histórica reunión en la que tres altos personeros del gobierno de Estados Unidos intentaron persuadir al ahora reo Alemán, de la necesidad de que dejara gobernar al ingeniero Bolaños.
El encuentro se desarrolló en la sede del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Por el PLC estuvieron presentes René Herrera, Jaime Morales Carazo y el propio Alemán, entre otros. Por Estados Unidos, estuvieron presentes los ex embajadores John Maisto y Lino Gutiérrez; así como el entonces embajador Oliver Garza.
En la encerrona se ilustró con dos metáforas la pugna existente entre Alemán y Bolaños. La primera de ellas: “No puede haber dos tigres cazando en una misma colina” —expresión muy utilizada por el propio Alemán— y la segunda, hilvanada por el padrino de Alemán, hace alusión al enfrentamiento de dos soles, uno que emerge y el otro que se resiste a declinar. El mensaje estadounidense para Alemán, aquel día, fue que uno de los soles debía sufrir un eclipse total. Alemán insistió en permanecer de pie al mediodía, sin sombras a su alrededor.
El resultado ha sido un largo periplo de ingobernabilidad en los últimos tres años y medio.
Morales Carazo, presente en la reunión y en otros intensos encuentros de negociación política, narró a LA PRENSA los pormenores de los mismos, los cuales a su vez, ilustran el papel protagónico de Garza, —ahora encargado de negocios interino de Estados Unidos en Nicaragua—, en la tormentosa transición Alemán-Bolaños. Una transición inacabada.