Jason Stark ESPN
La suspensión de Orlando Palmeiro no es suficiente como para no mandarlo a Cooperstown.
Hay preguntas en mi vida que nunca pensé que debería contestar. Y ésta es una de ellas: ¿votaré por a un hombre que ha conectado 3,000 imparables y casi 600 jonrones para que sea miembro del Salón de la Fama?
Si, lo haré. Cada vez que sea necesario.
Los casos de esteroides hacen que nos veamos envueltos en serios debates. Solamente era cuestión de tiempo antes de que alguna estrella diera positivo. Por eso queremos agradecerle a Rafael Palmeiro por ser el ganador de esta carrera.
En algún sentido, le encaja perfecto. Recuerden después de todo que éste fue el hombre que hizo los comerciales de Viagra.
Pero Palmeiro también fue uno de los grandes jugadores involucrados del lado bueno en las discusiones de esteroides en el Congreso.
Su vida, su carrera y su legado ya no serán lo mismo. De todas maneras, votaré por él. Cada vez que sea necesario.
¿Por qué? Porque yo no soy un policía. Solamente soy un hombre que escribe sobre beisbol para sobrevivir.
Por eso no es mi trabajo actuar como un policía. Hay gente encargada de controlar estas cosas. Pero durante 15 años —quizás 20— estas personas se olvidaron de realizar su trabajo permitiendo un libertinaje excesivo.
La idea de la liga en la década del 90 fue permitirle jugar a una generación completa de jugadores sin controlarlos, sin castigarlos, incluso, sin prevenirlos de lo que podría suceder.
Si “hicieron trampa” no fue porque yo se los permití. Hicieron trampa porque nadie les decía que no era correcto. Ahora es demasiado tarde para denunciar a estos jugadores de algo que no era considerado ilegal cuando empezaron a jugar.
Por eso tomaron lo que quisieron. Hicieron lo que quisieron. Y ahora, todo lo que un votante puede hacer es evaluar lo que hicieron en el terreno. Lo siento. Pero así es la cosa. Lo único que sé es que Palmeiro merece ir en el Salón de la Fama.
MÁS DETALLES
Aunque 3,000 imparables y 600 cuadrangulares no signifiquen lo mismo que antes, todavía tienen la fuerza suficiente como para catapultar a un jugador al Salón de la Fama. Incluso si éste ha sido suspendido por tomar esteroides.
Ustedes saben que Gaylord Perry consiguió 300 victorias en una época donde ya no era tan difícil hacerlo como cuando Old Hoss Radborn lo consiguió. Pero fueron suficientes triunfos para incluirlo en el Salón de la Fama sin importar que haya sido uno de los más orgullosos y famosos “tramposos” en la historia moderna del deporte.
A nadie le importó que Gaylord Perry hiciera trampa durante dos décadas. De hecho, la gente parecía disfrutar con lo de su bola ensalivada.