Raúl Antonio Oporta Solano
De los políticos: “profesionales”, camaleones, “religiosos”, resentidos sociales, serviles, “ciegos”, “sordos”, “mudos”, bla, bla, bla, soberbios, pistoleros, piñateros, usurpadores, ladrones, utópicos, “proletarios”, materialistas, desalmados y de tantos más… ¡Líbranos, Señor!
Daños Señor, políticos empíricos pero con gran vocación de servicio, con valores y principios sólidos. Funcionarios dinámicos que trabajen en beneficio del pueblo y que sean ejemplo de moral y orden social, no promiscuos. Personas que defiendan su criterio basado en la justicia, capaces de asumir las consecuencias por ello. Hombres y mujeres que más que religiosos sean temerosos de la justicia divina y practicantes de valores cristianos, con capacidad de perdonar a sus adversarios políticos, por secuelas del pasado, presente y futuro.
Danos Señor políticos capaces de captar en todo momento las diversas formas de manifestarse de este pueblo que clama por el establecimiento de una Nicaragua de valores y de principios auténticamente democráticos, una Nicaragua próspera con dignidad, completamente diferente a como la conducen actualmente.
Bríndanos Señor, profesionales con capacidad de pensar por sí mismos y amantes de la paz. Respetuosos de la propiedad privada, condición indispensable para garantizar la convivencia de un pueblo y por ende la paz. Personas con sensibilidad social, capaces de solidarizarse con los pobres y más desposeídos pero sin el síndrome de “proletarios”.
En fin sólo necesitamos políticos honestos, honrados, poniendo en práctica la máxima que nos han enseñado nuestros padres “de respetar lo ajeno aunque se tratara de un alfiler”, solamente soñadores pero siempre “con los pies sobre la tierra” (Nicaragua), sin sueños utópicos que ni ellos se los crean.