Abrazo

Pedro Rafael Gutiérrez Doña Lo que los políticos ni diplomáticos han logrado consolidar durante décadas, este domingo en el Teatro Melico Salazar, Dionisio Cabal y su grupo Cantares y Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina lo lograron en casi cuatro horas. Fundieron a Nicaragua y a Costa Rica en un abrazo eterno de solidaridad […]

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

Lo que los políticos ni diplomáticos han logrado consolidar durante décadas, este domingo en el Teatro Melico Salazar, Dionisio Cabal y su grupo Cantares y Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina lo lograron en casi cuatro horas. Fundieron a Nicaragua y a Costa Rica en un abrazo eterno de solidaridad y hermandad al celebrar los 25 años de la fundación del grupo costarricense Cantares.

Unidos por el inmarcesible espíritu de la música, ticos y nicas entonaron en coro el lenguaje que nos une a ambos pueblos, cual es el cotidiano vivir y el trabajo, llevado a los escenarios en forma de canto. Dionisio y Carlos tomaron control de las mil quinientas butacas del teatro y nos llevaron a trascender las fronteras de ambas naciones en un solo abrazo.

La razón por la que al hommo politicus le cuesta entenderse con el pueblo, es que su lenguaje de continuo es falaz y cimentado en la mentira, no así el lenguaje que habla el simple trabajador de sol a sol para llevar el sustento a su familia y el que con un poquito de música une a los hombres.

Fue a inicios de los años ochenta, en aquella Centroamérica convulsa que nace Cantares, un grupo que rescata la simbiosis cultural entre Costa Rica y Nicaragua y la lleva musicalmente alrededor del mundo cantándole al sabanero y la interminable creatividad del campesino y sus retahílas.

25 años más tarde el grupo Cantares celebra con Carlos Mejía y Los de Palacagüina un cuarto de siglo de cantarle al amor y a la paz, acompañado de uno de los grandes iconos latinoamericanos, quien a voz en cuello hizo entonar los himnos de la sociedad nicaragüense: El solar de Monimbó, Quincho barrilete y la segunda parte de ésta Barrilete de colores y los himnos eternos de Nicaragua como La moralimpia y el ‘himno’ del inmigrante nicaragüense Nicaragua, Nicaragüita.

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