El presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta la peor crisis de su mandato por acusaciones de corrupción.

El “establishment” busca evitar la caída de Lula

Empresarios y políticos temen por la buena salud económica de Brasil Jean-Claude BoksenbaumAFP RIO DE JANEIRO.- Los principales partidos políticos y los empresarios brasileños, preocupados por preservar la buena salud de la economía de Brasil, se encaminan hacia un consenso destinado a evitar la puesta en marcha de un proceso de destitución del presidente Luiz […]

  • Empresarios y políticos temen por la buena salud económica de Brasil

Jean-Claude BoksenbaumAFP

RIO DE JANEIRO.- Los principales partidos políticos y los empresarios brasileños, preocupados por preservar la buena salud de la economía de Brasil, se encaminan hacia un consenso destinado a evitar la puesta en marcha de un proceso de destitución del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La popularidad de Lula y el hecho de que los escándalos comienzan a alcanzar a personalidades de la oposición están favoreciendo la aparición de un “pacto” con miras a apaciguar la crisis política provocada por los escándalos de corrupción que afectan al Partido de los Trabajadores (PT) en el poder.

Uno de los principales dirigentes de la oposición, el senador Arthur Virgilio, jefe de la bancada de senadores del Partido Social Demócrata (PSDB, centro-izquierda) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, indicó a la AFP que su partido iba a proponer la próxima semana al gobierno de Lula un acuerdo sobre algunos “objetivos mínimos”.

Entre esos puntos figura la puesta en marcha de una reforma política, la autonomía del Banco Central y la culminación de la reforma fiscal.

Esta idea fue bien recibida por el nuevo ministro encargado de la coordinación política, Jacques Wagner (PT): “Con la madurez política del Parlamento, las personas saben separar lo que es necesario para el esclarecimiento de los episodios de corrupción y las necesidades de funcionamiento normal del país”.

Virgilio considera que por el momento “no es necesario hablar de un proceso de destitución de Lula”.

Los medios empresariales expresaron su preocupación después de los signos de volatilidad que demostraron a principio de esta semana la bolsa y la moneda brasileñas.

Para el presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), Armando Monteiro, consultado por el diario O Globo, “es importante darle a la sociedad la percepción de que los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, funcionan, a pesar del contexto de crisis aguda en la cual estamos sumergidos”.

Para el presidente de la Federación de la Industria de Sao Paulo, Paulo Skaf, “los objetivos mínimos son indispensables, porque no se puede paralizar a 180 millones de brasileños a causa de los trabajos de las comisiones de investigación del Parlamento”.

El propio presidente de la Corte Suprema Brasileña (STF), Nelson Jobim, salió espontáneamente esta semana de su reserva y organizó una serie de reuniones con los dirigentes políticos para intentar evitar que caigan en la tentación de impulsar un “impeachment” (juicio político) de Lula.

“Si eso llegara a pasar (la destitución), aquél que resultara electo no estaría en condiciones de gobernar este país”, advirtió a uno de sus interlocutores, citado por la prensa.

Los recientes sondeos muestran que la crisis política ha salpicado la imagen de Lula, sin embargo su popularidad sigue manteniéndose muy alta con cerca de 60% de índice de aprobación. También continúa situándose muy por encima de todos sus potenciales rivales en una eventual elección presidencial, según las encuestas de intención de voto.

La advertencia del presidente Lula da Silva de que la economía brasileña es “muy vulnerable”, fue minimizada ayer por los expertos, que la consideran parte del juego político ante las denuncias de corrupción.

“Ese comentario puede ser una estrategia de defensa del Gobierno para responsabilizar a la oposición de una eventual contaminación de la economía con la crisis” suscitada por el escándalo de corrupción en el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, dijo a EFE el economista Gustavo Alcántara, de Mercatto Gestión de Recursos.

GALERÍA DEL ESCÁNDALO DE SOBORNOS Y DINERO OSCURO

Silvio Pereira. Destituido como secretario general del oficialista Partido de los Trabajadores.

Delubio Soares. Renunció como ex tesorero del PT. Es una figura clave en los supuestos sobornos a legisladores opositores.

Marcos Valerio De Souza, publicista, empresario. Financiaba campañas del PT y otros partidos, daba supuestamente el dinero para “cañonazos” legislativos.

José Dirceu, ex Ministro de la Presidencia y ex mano derecha de Lula. Se le acusa de conocer y manejar el sistema de “cañonazos” a cambio de apoyo político.

José Genoino, ex presidente del PT. Tuvo que renunciar por las presiones del escándalo. Participaba y sabía, supuestamente, de los oscuros manejos.

SALPICADA OPOSICIÓN

Existe otro factor que inclina a la oposición política a guardar la prudencia, y es que varios de sus dirigentes comienzan a estar involucrados en los escándalos. Uno de ellos, Eduardo Azeredo, es el presidente del PSDB (socialdemócrata) del ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso. La prensa publicó documentos que indican que Azeredo se había beneficiado en 1998 de préstamos de Marcos Valerio, el publicista que ha servido de fachada para las operaciones financieras ilícitas del PT de Lula.

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