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Cae en garras de estafadores
Silvia González Siles
CORRESPONSAL/JINOTEGA
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Como que la “embrujaron”, así es como dijo sentirse Gema del Socorro Gadea Contreras al ser estafada por un par de avispados delincuentes que aparentaban ser campesinos, con el viejo truco del “checazo”, llevándosele la cantidad de 4,300 córdobas en efectivo, propiedad de la clínica Münkel.
La víctima, quien se desempeña hace tres meses como cajera de la clínica, denunció ante las autoridades policiales la forma en que fue víctima de los maleantes, quienes se le acercaron con el disimulo de pedirle la dirección de un abogado en el trayecto al banco.
El atraco se produjo a las 11:00 a.m. del martes 26 de julio, cuando Gadea, como de costumbre se dirigía al Banco de América Central para realizar el depósito, cuando a unos 20 metros de distancia de su trabajo se le apareció un hombre de apariencia campesina pidiéndole la dirección de un abogado de apellido Contreras.
Sin percatarse lo que le ocurría, inocentemente Gadea le dio la dirección, pero éste insistió en que lo llevara por que se iba a perder. Al poco tiempo se le apareció otro sujeto con un cheque, manifestándole que no andaba cédula de identidad para cambiarlo por lo que necesitaban ir donde el abogado, quien supuestamente se los había entregado.
Aparentemente, sin más que dialogar con la mujer, el último desconocido se dirigió por detrás y bajo intimidación le pidió que le entregara a su compañero el dinero que llevaba en la mano, por lo que ésta con miedo no tuvo otra alternativa que ceder.
“Para mí que estos sujetos ya me habían estado siguiendo porque me preguntaron la dirección de un abogado que vive cerca de mi casa y eso me llena de terror”, dijo.
Agregó que nunca pensó que los hombres eran delincuentes, pues aparentaban ser gente de bien, por lo que accedió a encaminarlos hasta la esquina del Gallo más Gallo para darle bien la dirección donde vivía el supuesto abogado que buscaban.
Por su parte la Policía en reiteradas ocasiones le ha hecho llamado a la población en especial a la que proviene de la zona rural, pues son los principales afectados con los famosos checazos.
Los delincuentes se aproximan a sus víctimas y les piden les ayuden a cambiar un cheque, pero a cambio deben dejarles en garantía sus pertenencias y hasta dinero en efectivo, pero al regresar se enteran que se trató de una estafa, pues el supuesto cheque es una colilla de retiro de ahorro.