Leonel A. Marín McEwan
El mal llamado diálogo tripartito fue un rotundo fracaso porque no hubo disposición patriótica ni democrática para resolver los angustiosos problemas y la crisis que aquejan el país. PLC y FSLN, dos bancadas representadas en el supuesto diálogo que no era más que un monólogo de la continuación del pacto y la corrupción, bendecido por el cardenal Obando y Bravo que ni pío ha dicho de lo que se habla en la Unica.
Con la llegada al país del señor Dante Caputo, se debió impulsar un verdadero diálogo nacional con la participación del espectro político-económico y social del país. Es decir, los productores, pequeños y medianos empresarios, Cosep, sociedad, partidos u organizaciones políticas e Iglesia Católica.
No se trata de imponer criterios sino de buscar soluciones prácticas que coadyuven al progreso democrático y económico del país. Un diálogo no para repartir cargos públicos, sino más bien para resolver la angustia del pueblo nicaragüense.
Este diálogo amplio abarcaría tres ramas: social, político y económico. En lo social: soluciones prácticas a las necesidades de la sociedad como salud, vivienda, educación. En lo económico, banco de fomento a los productores, incentivo a la producción, financiamiento a las Mipyme (micro, pequeña y mediana empresa), un estudio exhaustivo del Plan Nacional de Desarrollo, dolarización oficial de la economía, prioridad a las zonas productivas del país, etc.
En lo político, revertir el pacto nefasto y fortalecer las instituciones y poderes del Estado. Ir creando un ambiente de estabilidad política en donde venga la inversión extranjera y se evite la fuga de capitales. Fortalecer la democracia en Nicaragua ante un deber patriota y honesto de legislar, controlar y monitorear la bienandanza del rumbo acertado.
Finalmente, no importa si los pactistas mayoritarios no asistan al diálogo debido a su intransigencia. Realmente no necesitamos de estas dos bandas que han secuestrado la democracia e institucionalidad del país No más pactos que socavan la incipiente democracia del país. No más enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos. Sí al desarrollo económico de Nicaragua. Sí a la inversión. Nicaragua volverá a ser República por sus hijos que la queremos mucho y no nos lucramos en nada porque somos personas honestas.