Johnny Cajina Guillé[email protected]
Las fiestas patronales de Managua en honor a Santo Domingo de Guzmán arrancaron oficialmente ayer al son de la música de chicheros y del estallido incesante de pólvora, durante la tradicional Roza del Camino.
Centenares de promesantes de “Minguito” encabezados por el infaltable Cacique Mayor bailaron ayer en el lugar conocido como la Cruz del Paraíso, situado sobre el viejo camino a Las Sierritas de Managua.
Cumpliendo con la tradición, a la Cruz del Paraíso fue llevada en hombros, la imagen del “Mocito”, réplica exacta del diminuto patrono de los capitalinos, que fue bailada sin cesar durante varias horas.
En este mismo sitio, el alcalde capitalino y mayordomo Dionisio Marenco, recibió la tajona de las festividades, de manos del mayordomo parroquial José Aburto, acto simbólico que marcó el inicio de las fiestas agostinas.
LA MEJOR DE LAS FIESTAS
Tras agradecer a todos los promesantes de Santo Domingo de Guzmán el orden demostrado en la denominada Roza del Camino, Marenco prometió “la mejor de las fiestas de los últimos tiempos”, que dijo serían “bonitas, ordenadas, con mucha cultura y sobre todo muy religiosas”.
Tras una breve bendición del sacerdote Héctor Treminio, párroco de Las Sierritas, el alcalde Marenco bailó al son de los chicheros junto a las candidatas a India Bonita, en medio de un tumulto confuso de promesantes, ebrios, espectadores y uno que otro amigo de lo ajeno que aprovechó la ocasión para delinquir.
¿ROZA DEL CAMINO?
Como cada año, los cargadores tradicionalistas de Managua, partieron del Gancho de Caminos con las primeras luces del día hacia el lugar conocido como La Mora, justo a la orilla del centro comercial Camino de Oriente, donde se encontraron con sus homólogos que bajaron de Las Sierritas.
La Roza del Camino, que se realiza anualmente, toma el nombre de una actividad que la modernidad y la frontera urbana se han encargado de desaparecer: promesantes de Las Sierras y de Managua convergían antaño un fin de semana antes del 1 de agosto, tras rozar (cortar) el monte a lo largo del camino que recorrería el santo en su visita a la capital.
NADA QUE LIMPIAR
Sobre esa antigua y estrecha vía, hoy no hay nada que limpiar, pues el asfalto cubrió la tierra y los matorrales adyacentes dieron paso a nuevas urbanizaciones y lujosos centros comerciales.
ATAQUE DE ABEJAS
Un enjambre de abejas africanas provocó la estampida de decenas de ciudadanos que participaban en la tradicional Roza del Camino.
Lo que a muchos pareció un emocionado saludo para la imagen del Mocito, con pañuelos, toallas, camisas y trapos de todo tipo, resultó ser el escape de decenas de personas al ataque de las abejas a pocos metros de la Cruz del Paraíso.
Según los bomberos que se presentaron al sitio, al menos diez personas sufrieron picaduras, aunque ninguna ameritó traslado hacia algún centro asistencial.
El oficial Elman Almanza, de la unidad de bomberos del Mercado Roberto Huembes, al parecer el enjambre fue alborotado por un ebrio promesante que buscó un lugar en medio del monte para orinar.