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Tradición se ha perdido
Johnny Cajina Guillén
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“La roza del Camino ya no es como antes”, afirma categórico el profesor y folclorista Bayardo Ortiz Pérez, quien hace una década fuera mayordomo de las festividades de Santo Domingo de Guzmán, el patrono de los capitalinos.
Con más de 60 años de fiel tradición a “Minguito”, el profesor de 72 años remonta su memoria por varias décadas, hasta situarse en una época de carretas y matorrales “cuando realmente se venía a rozar con machete el camino a Las Sierritas”.
Eran los tiempos de la primera “Chica Vaca”, madre de la veterana Francisca Villalta, “la Vaquita”, también conocida como “la Chica”, que aún baila al santo y que tomó la tradición al fallecer su progenitora, alrededor de 1934, afirma Ortiz.
“Tras el terremoto de 1931, también fue muy conocida otra vaquita conocida como ‘la Chilo’, que le bailó a Santo Domingo durante 20 años”, agrega.
“En aquellos años los promesantes repartían chicha, cususa y comida. Asistían letrados gobernantes y una caballería de centenares de jinetes”, recuerda el folclorista, quien critica la separación festiva que ahora se hace entre la hípica y la procesión de Santo Domingo.
En su incansable intento por rescatar la tradición, Ortiz fustigó contra los grupos de danza, que dijo, “han tergiversado los trajes”, cambiando la faldas de telas saraza y blusa lisa de huipil, por atuendos extraños.