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Desorden en fiestas de Diriá
Arlen Cerda
CORRESPONSAL / GRANADA
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Diriá es un pueblo con tradición. Eso lo saben bien quienes asisten cada año a las fiestas patronales que ahí se celebran en honor a San Pedro Apóstol, pero esta tradición se ha desordenado y sus devotos lamentan el riesgo que se corre en esta fiesta de “La yegüita” o de “Los negros de San Pedro”, donde los promesantes desde tiempos de la colonización ofrecen sus bailes y se azotan en las calles para pagar milagros concedidos.
Luis Espinoza tiene 20 años de participar en estas fiestas, antes como negro azotándose con otros promesantes y ahora como presidente de Los Caballeros de San Pedro, una especie de cofradía que protege la imagen del Santo.
Espinoza lamenta que la festividad “se ha desordenado bastante porque hay mucho guaro y a veces la gente olvida que se baila para pagar una promesa”.
El desorden de la festividad es advertido desde 1986 por el escritor dirialeño Carlos Alemán Ocampo, en su libro Entre el fuego y el agua.
LARGA TRADICIÓN
San Pedro es celebrado cada año desde el 18 de junio hasta el último domingo de julio. El historiador dirialeño Ronald Bendaña recuerda que la imagen de éste no fue bien recibida entre los indígenas de la época por su vestimenta extraña, barba espesa, llaves y libros en las manos, que desentonaba con los hábitos y el aspecto precolombino.
Pero ahora San Pedro ha sido “adaptado” al estilo de esta cuna indígena. Sus devotos le han colocado una amplia capa, un sombrero de estilo campesino y le cargan un capote para que soporte las lluvias que nunca le faltan y no detiene a sus promesantes.