Contra el pacto y la corrupción

Antonio Ignacio Lacayo [email protected]

El pasado fin de semana me sumé a una caravana en contra del pacto, que recorrió Tipitapa, Masaya, y Granada el sábado, y Catarina, Masatepe, San Marcos, Jinotepe y Diriamba el domingo. Más de 30 jóvenes entusiastas nos movilizamos a invitar a todos los ciudadanos nicaragüenses a la marcha por el rescate a la democracia el próximo 17 de julio en la ciudad de Granada. Al presentarnos solamente con banderas azul y blanco, y ninguna bandera roja, roja y negra, o de otro partido político, la gente nos prestaba atención y se interesaba para comprender el propósito de la caravana: “Vamos contra el pacto y la corrupción”, le repetíamos a los ciudadanos mientras les dábamos una papeleta con información sobre la marcha.

Aproximadamente un 90 por ciento de la gente nos recibió con aprobación y receptividad. La mayoría nos expresaron simpatías inmediatas y, al invitarlos a la marcha, nos decían: “Ahí vamos a estar… nosotros vamos contra el pacto”. Sin embargo algunos de ellos no estaban totalmente convencidos. Al referirse a partidos políticos o candidatos en particular, decían: “Todos son los mismos”. Les explicábamos que la Red por Nicaragua no es un partido político sino una organización que vela por el respeto a la democracia en nuestro país, por una democracia libre de pactos, de caudillos abusivos y de títeres, quienes les apoyan ciegamente.

Jóvenes de las diferentes ciudades se sumaron a la caravana para repartir papeletas, y muchas personas que andaban paseando en los parques o en la hípica de Jinotepe nos pedían extras de papeletas para repartir en sus barrios. Sentí el repudio de la gente hacia la política nicaragüense, ya sea partidos políticos, candidatos, instituciones o funcionarios.

Muchos expresaron cansancio y empacho hacia la política y culpaban directamente al pacto entre Alemán y Ortega por esta situación.

El restante 10 por ciento era una minoría que nos rechazó porque se identificaban con Alemán y Ortega. Gritaban “viva el pacto” sin tener nada más que decir, y muchos otros, especialmente en la hípica de Jinotepe, no se les entendía lo que decían porque estaban pasados de licor.

Este fin de semana me di cuenta de lo desacreditado que están las cúpulas directivas de los partidos políticos mayoritarios. La gente repudia que no puedan independizarse de sus caudillos y respaldar a los candidatos que el pueblo ha señalado como sus favoritos en las encuestas de opinión que se han publicado recientemente, Eduardo Montealegre y Herty Lewites. El apoyo a estos candidatos antipactistas es visible tanto dentro de las bases de sus partidos como fuera, y es evidente que los caudillos del PLC y el FSLN les tienen cada vez más miedo.

Me convencí que los nicaragüenses no nos vamos a quedar con los brazos cruzados ante este pacto. Los ciudadanos que soñamos con una nación democrática vamos a responder en contra de los abusos de Alemán, Ortega, y sus títeres. De acuerdo a la cadena internacional CNN, casi 100 mil personas llegaron a la marcha en contra del pacto el pasado 16 de junio en Managua, y les enseñamos a los caudillos que el único dueño que tienen las calles en Nicaragua se llama sociedad democrática. La población nicaragüense ya está cansada de ver cómo los políticos que le rinden más tributo a sus caudillos que a la bandera azul y blanco de nuestro país, juegan con la Constitución de Nicaragua y las instituciones del Estado.

Marchemos el próximo domingo 17 de julio en Granada, llenemos las calles de nuestra bella ciudad, y por amor a Nicaragua unámonos contra el pacto y la corrupción.

El autor es estudiante de Ingeniería Civil en la Universidad de Princeton.

Editorial
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