- Ciudadanía y transportistas se quejan porque acceso a esta ciudad se ha convertido en algo difícil
- Construcción de Hispánica nunca terminó y las otras vías de acceso están seriamente dañadas
Arlen CerdaCORRESPONSAL / [email protected]
Granada es considerada “la meca del turismo nacional”. Sin embargo, llegar hasta ésta requiere quizá un sacrificio semejante a la peregrinación hacia la capital del Islamismo mundial en Arabia Saudita, por su acceso difícil y tedioso a través de cualquiera de sus dos principales carreteras.
Por un lado, la vía Granada-Masaya ofrece a lo largo de sus 15 kilómetros de extensión: bocanadas de polvo, piedras en el camino y numerosos desvíos, debido a la construcción que inició la empresa Hispánica hace más de un año, pero poco avanza desde entonces.
Por el otro, un viaje a través de la carretera Granada-Guanacaste-Nandaime o Pueblos Blancos, resulta agobiante por los copiosos hoyos que se extienden en sus más de 26 kilómetros, principalmente en los primeros diez de la carretera a Granada que hace varios años terminaron su vida útil y esperan un proyecto de reconstrucción.
SIN LUZ Y SIN SEÑALES
En ambas vías, la situación se agrava si se considera la temporada de invierno, la falta de alumbrado público y la ausencia de señales de tránsito, que incrementan el riesgo de accidentes de tránsito, debido a que ambas son zonas altamente peatonales.
En reiteradas ocasiones, la delegación de Seguridad de Tránsito de la Policía Nacional de Granada ha advertido sobre la necesidad urgente de colocar señales en el área y ha elevado este llamado hasta la empresa Hispánica que trabaja en la carretera Granada-Masaya, sin lograr resultados.
TRANSPORTISTAS MUY MOLESTOS
Tampoco faltan los transportistas y conductores que a diario exponen su vida y vehículos en estas vías y gritan de frustración en cada bache que no logran esquivar porque se dañan los amortiguadores de su máquina o peligran chocar contra otro vehículo que también piruetea en la carretera.
Quienes más insisten son los transportistas que circulan en la carretera Granada -Nandaime y Granada-Pueblos Blancos porque, a su juicio, esta vía está abandonada de las labores de construcción del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), a pesar de que en su mayoría esta ruta es parte de la Carretera Panamericana.
BALANCE DE ACCIDENTES
Sobre esta situación está al tanto la delegación ministerial donde llueven quejas por el pésimo estado de las carreteras, pero ésta sólo alega que el Gobierno aún no dispone fondos, menos para el tramo de la carretera hacia Nandaime, donde aún no se perfila un proyecto concreto de reconstrucción.
Según un balance que la Policía de Granada reveló recientemente, indica que en lo que va del año se han producido 16 accidentes de tránsito en los que el mal estado de cuatro carreteras que conducen a Granada ha tenido algo que ver.
La Policía informó que en la carretera Granada-Guanacaste se produjeron a la fecha dos accidentes; en la vía Granada-Pueblos Blancos han habido cuatro accidentes en los que una persona falleció; en la carretera Granada-Nandaime se han producido siete accidentes y sobre la vía Granada-Masaya se produjeron otros tres accidentes, en uno de ellos pereció una niña.
MTI: “HASTA EL PRÓXIMO AÑO”
Elio Sevilla, de Relaciones Públicas del Ministerio MTI, reconoció que la carretera Granada-Guanacaste a Nandaime “ya terminó su vida útil y lo que debe hacerse es reconstruirla”.
Sin embargo, advirtió que el ministerio carece de fondos para un proyecto semejante y lo que está planeado para finales de la temporada de invierno es un “trabajo de mantenimiento” que consistirá en “parchar” los copiosos hoyos que se encuentran a lo largo de los 26 kilómetros de la carretera Granada-Nandaime.
Sevilla añadió que el MTI podría reconstruir el tramo Granada-Guanacaste a Nandaime hasta mediados del próximo año, cuando quizá se obtenga un financiamiento de dos millones 500 mil dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
BORDEAN CARRETERA
El tramo de carretera Granada-Guanacaste a Nandaime, de más de diez kilómetros, está totalmente destruida y las lluvias han acelerado su pésimo estado, al punto que los vehículos que transitan por la desbaratada carretera han optado por viajar fuera de ella, aumentando los riesgos de accidentes de tránsito en un área donde abundan los peatones.